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sábado, 1 de noviembre de 2014

Adan y Eva, o un programa con desnudos integrales




“Nunca pierdas de vista que toda la felicidad del hombre reside en su imaginación” (Juliette-El marqués de Sade)




La verdad es que cuando vi anunciar en la cadena televisión Cuatro, el programa Adán y Eva, no me despertó el más mínimo interés; a priori no era más que un programa de “ligoteo” más, con el único aliciente de ver los desnudos pixelados de los pretendientes.
La sorpresa vino cuando desde el primer programa se anuncio que no habría pixelado de forma que los concursantes aparecerían con sus desnudos integrales. Sin duda vistos ya dos programas se puede decir que el tratamiento del desnudo que hace la producción es simplemente fantástica. No ocultan ninguna parte del cuerpo pero de igual forma, no se recrean tampoco en ellas, es decir tratan el desnudo con la naturalidad que debe tratarse.
De esta forma, los pubis de las féminas y los penes de los caballeros no quedan fuera de la cámara pero tampoco llaman su atención, de forma que cada cual pueda mirar a su gusto sin poder caer en lo obsceno.
Hace mucho que vengo señalando en este Blog que un desnudo integral puede resultar plenamente antierótico pues enseñándolo todo, la imaginación pierde todo su poder lascivo sobre el objeto sexual.
Si unimos la naturalidad del tratamiento del desnudo que hace el programa, con la propia desnudez de los concursantes que toman al final por natural; nos da por resultado algo bonito en lo visual y muy interesante en lo social.
En nuestra sociedad el sexo vende mucho, pero un sexo cargado de erotismo, y en este caso el componente erótico es ínfimo, pues lo natural no esconde nada.
Cualquier anuncio de colonia tiene mucho más carga erótica que este programa y un telefilm infame presenta incluso mucha más carga sexual.
Así, después del acierto en el tratamiento del desnudo, el interés del programa se centra en como unos hombres y mujeres “desnudos” tratan de emparejarse en unas isla paradisíaca.
Y es precisamente en este aspecto en el que ya desde el primer programa, me he sentido abochornado; pues he visto como detrás de cuerpos bellos, dignos de Venus y Adonis, se esconde…la nada. ¡Si, la nada más absoluta!
No me gusta caer en el típico estereotipo, que además normalmente termina siendo falso, pero en los dos programas muy poco se escondía tras el desnudo; seres simples que en el mejor de los casos lograban tener algún barniz de cultura.
Quizás este sea también el fiel reflejo de la juventud actual en una proporción de cierta importancia; hay jóvenes que seguramente me dejen por necio en la comprensión de la filosofía trascendental o que logren llegar con mayor profundidad a la comprensión de la literatura de Kafka, pero ello no implica que haya chicas que como en el programa, desconozcan la palabra “polivalente” o que sitúen la Alhambra en Córdoba.
De tanto seguir la búsqueda de la belleza, puede que hayamos terminado creando seres bellos en lo formal pero sumamente deformes en lo intelectual y lo moral, lo que necesariamente tiene repercusión en el plano sexual.
El acto sexual como “mecánica” es muy simple, de forma que el valor añadido del sexo no lo dan los genitales sino la imaginación; como machaconamente vengo señalando en muchos de mis post, el cerebro es nuestro principal órgano sexual y la imaginación es su principal lubricante.

Aún es pronto para valorar este aspecto del programa, pero por ahora resulta más que inquietante la actitud y capacidad de los concursantes para demostrar que son seres intelectualmente vivos, más allá de ser interesantes trozos de carne. 

viernes, 10 de enero de 2014

Sobre la nueva Ley del Aborto

“No se puede llamar precisamente justa (vale tanto como decir necesaria) la pena de un delito cuando la ley no ha procurado con diligencia el mejor medio posible para evitarlo. Perfeccionar la educación constituye el medio más seguro, al mismo tiempo que el más difícil, de evitar delitos” (Cesare Beccaria)

Ríos de tinta se están vertiendo y se verterán en relación al controvertido proyecto de ley sobre el aborto que ha presentado a la sociedad el gobierno.
Desgraciadamente en este país somos muy dados a establecer profundas trincheras ideológicas donde solo hay sitio para el dogma simplón de doctrinas prefijadas con muy poco espacio para el rigor intelectual y la luz de la razón.
Nada más parecido a un patio de vecindad que las absurdas, simplonas y vociferantes tertulias con las que nos bombardean las televisiones y donde se cumple el aserto de Diderot: “¡Cuán atrevida es la ignorancia!
Es verdad que un tema tan complejo como el del aborto es complicado de abordar, pero sobre una base intelectual de filosofía moral y derecho penal es posible iluminar este debate.
Trataré de demoler punto por punto la base argumental sobre la que se pretende asentar este proyecto gubernamental que tanto pretende involucionar la legalidad obre el aborto.
Basta leer un poco del proyecto de ley para concluir que la futura ley toma por base una moral confesional que la invalida en relación con la sociedad laica a la que se pretende imponer. La ley en un estado cuando menos aconfesional , no puede ni debe imponer principios morales confesionales, como en este caso es la doctrina sobre el aborto de la iglesia Católica Apostólica Romana; el Estado debe garantizar a los católicos la posibilidad de desarrollar su vida conforme a su credo y su moral siempre que no atente contra los principios esenciales del Estado Social y Democrático de Derecho, pero no puede permitir la imposición de su doctrina mediante normas penales. ¿Alguien obliga a una mujer católica a abortar?, sensu contrario, los católicos integristas pretenden impedir que una mujer en uso de su libertad y sus condicionamientos personales aborte, acontecimiento que si coarta su capacidad de decisión.
He escuchado hasta la nausea el falaz argumento de que un aborto es un asesinato, a quienes la repiten como papagayos les aconsejaría que trataran en lo posible de no mostrar tan a las claras su ignorancia en temas de moral y de derecho. Una mentira por mucho que se repita nunca se convierte en verdad. El bien jurídico protegido en un asesinato es el derecho absoluto a la vida humana independiente, mientras que en el aborto estamos ante el derecho de la vida humana dependiente. (Hablo de abortos dentro del limite de las 14 semanas).
Es legítimo que los católicos consideren absoluto el derecho a la vida, tanto la dependiente como la independiente, pero que yo considere igual una pera que una manzana no implica que los demás deban hacerlo. Así pues, si pensamos que un aborto es un asesinato, siguiendo semejante lógica, nos es posible considerar que un aborto natural es un suicidio.
Por otro lado, es también aceptable que para un católico sea moralmente inaceptable el aborto, pero conforme a principios morales racionales, la moral es autónoma e individual, lo que hace muy problemático el valor real de una norma moral impuesta desde fuera. Para la ley moral conforme a los principios kantianos es tan censurable abortar como asumir la imposición de no hacerlo.
Solo el Ser Supremo tiene la capacidad de saber y entender como salvar mi alma, y ni el Papa de Roma, ni menos aún un ministro de este gobierno, pueden hacer lo más mínimo en este asunto.
No puedo tampoco asumir la estulticia zapateril de que existe un supuesto derecho al aborto, pues siguiendo mi razonamiento precedente, el aborto es una excepción al “derecho a la vida humana dependiente”, pues un embrión es vida, otra cosa es la protección legal que demos a esa vida y su propia viabilidad; no es la vida sujeto de derechos, sino la persona.
Toda ley sobre el aborto regula pues unas excepciones al derecho a la vida y en este sentido, hay dos modelos de ley; las leyes de plazos y las leyes de supuestos.
Una ley de plazos permite el aborto hasta un cierto plazo temporal, normalmente 14 semanas, sin necesidad de otra justificación que el deseo de la madre de abortar. Por otro lado las leyes de supuestos, como era la que había en España desde 1985, establece una serie de casos en lo que la mujer puede decidir abortar; en estas leyes hay por lo tanto que justificar más allá de la mera voluntad de la madre la causa del aborto.
En una sociedad moderna, el pasar de una ley de supuestos a una de plazo no suele ser muy traumático salvo para los sectores más radicales y confesionales de esa sociedad; el resultado final en la ejecutoria de una ley de supuestos amplia y una de plazos no suele diferir mucho.
Más traumático resulta el pasar de una ley de plazos a una ley de supuestos y más aún cuando la ley de supuestos que se quiere establecer es muy restrictiva.
En el caso del proyecto de ley que estamos analizando no se trata de volver ni tan siquiera a la ley de 1985, se trata de imponer una ley mucho más restrictiva eliminado hasta el supuesto de malformación del feto antes permitido.
Los anti-abortistas se nos presentan como los nuevos anti-esclavistas del siglo XXI, lo que no deja de ser paradójico, sobre todo si analizamos los principios del derecho penal moderno y como el modelo que se nos pretende imponer es en realidad el del antiguo régimen, con su retahíla de “delitos morales” nacidos del omnipresente poder eclesiástico de aquellos tiempos.
Brillantemente en el libro “De los delitos y las penas” Cesare Beccaria establece las bases de lo que deben ser los delitos y las penas en un estado moderno, en 1764 clama por una justicia penal nueva que incluso en estos inicios del SXXI, en muchos de sus puntos, no hemos alcanzado a imponer en nuestra legislación.
Resulta muy curioso donde coloca Beccaria el delito de aborto; en su capítulo 31 con el curioso título de “Delitos de prueba difícil”. ¿Qué delitos acompañan en este capítulo al aborto?. No el tema de la esclavitud, ni el del asesinado, aparece junto a los delitos de “vicio griego” (sodomía) y al delito de adulterio. Resulta curioso que todo estos “delitos” ya no existen en nuestra legislación penal, y sean los regímenes teocráticos los que con más afán se empeñan en su mantenimiento.
La vuelta a la regulación penal del aborto no es más que una vuelta a un pasado de dominación religiosa que hoy en día ya no tiene sentido.
Beccaria señala acertadamente que la mejor forma de prevenir estos “delitos” radica en la educación, verdad que en el caso del aborto es más que evidente.

Yo no pretendo aminorar el horror justo que merecen estas acciones, pero señalando sus orígenes me juzgo con derecho a sacar una consecuencia general, esto es, que no se puede llamar precisamente justa (vale tanto como decir necesaria) la pena de un delito cuando la ley no ha procurado con diligencia el mejor medio posible para evitarlo. Perfeccionar la educación constituye el medio más seguro, al mismo tiempo que el más difícil, de evitar delitos”( Parrafo final capítulo 31 “De los delitos y las penas”)

No debemos ni debemos dejarnos engañar por las falsedades sectarias, el derecho penal o puede ni debe ser un medio para imponer una determinada moral religiosa por más que se nos pinte bajo la luz de la presunta defensa del “derecho a la vida”. Nadie obliga a abortar pero nadie debe obligar a tener un hijo que no se desea; otra cosa es que se ayude a esa mujer a que tome responsablemente esa decisión y ver la alternativas que se la pueden ofrecer.
Desde un puntos de vista racional no hay fundamentos ni morales ni jurídicos para reintroducir una ley de plazos tan restrictiva como la que se nos propone; la sola idea de obligar a una mujer a gestar un feto malformado me resulta repugnante, y se pinte del color que se quiera, es una aberración.
La Ley de 2010 es manifiestamente mejorable en alguno de sus extremos, pero sobre las líneas generales que traza, podía reformarse, nunca derogarse por una nueva ley digna de Arabia Saudí. ¿Cuál será el próximo delito que Gallardón introducirá en nuestra legislación? ¿La sodomía, el adulterio, el suicidio?
Eso sí, que nadie piense en una rigurosa legislación sobre los delitos de corrupción y estafas, que en eso. la “casta” se guarda muy mucho de resultar impune; y sino, el ministro siempre podrá conceder un indulto.
Yo como Kant sueño con un hombre moralmente autónomo y libre, responsable de sus acciones, capaz de romper las cadenas del fanatismo y las normas morales impuestas; toda pena que no se deriva de la absoluta necesidad, es tiránica.

lunes, 23 de diciembre de 2013

Felicitación de Navidad

A todos los que amablemente pasáis por este blog os deseo unos alegres días y muy buen sexo.¡Feliz Navidad!. 

viernes, 13 de diciembre de 2013

Sasha Grey y las “ex” del cine porno

“Y mi amiga de desnudó como yo; a continuación nos examinamos durante varios minutos, en silencio. Clairwill se inflamaba a la vista de las bellezas que me había prodigado la naturaleza” (Juliette- El marqués de Sade)

Sasha Grey ha sido una de las más reconocidas estrellas del porno, aunque hace ya 5 años que decidió abandonar las películas del género cuando estaba en la cima de su carrera.
Siguen apareciendo referencias sobre las nuevas actividades de esta ex-diva del porno tan aclamada por crítica y público en su tiempo; hace no mucho ha publicado una novela erótica titulada “La Sociedad Juliette” y muy pronto pasará su prueba de fuego como protagonista de una película “convencional” cuyo título es “Open Windows” dirigida por Nacho Vigalondo.
La verdad es que no es raro encontrar grandes actrices porno que en pleno éxito deciden abandonar el género para dedicarse a otras actividades aunque “a priori” no parece un cambio fácil.
Desde mi punto de vista, es más facil dejar un pasado como prostituta que como actriz porno, pues el estigma social que siempre acompañará a la actriz será siempre permanente y general, no siéndolo en el caso de la prostitución. Quede claro que no comparo las “actividades” sino la censura social que las acompaña.
Un pasado pornográfico nunca desaparece pues como una “letra escarlata” estará siempre presente en la espalda de la persona que participo de él; como en el caso de las reinas, su pasado será siempre presente.
Puede que psicologicamente sea mucho más dura la prostitución que el porno, pero en lo que reproche inquisidor respecta, este último no admite redención posible por mucho que se aparente lo contrario.
La terrible hipocresía radica en que en cuanto una ex-actriz porno adquiere notoria popularidad por otras actividades vitales diferentes, todo el mundo recupera su pasado y las imágenes perdidas de “cintas” olvidadas, milagrosamente se recuperan y son puestas en circulación universal por Internet. 
En la serie “Juego de Tronos”, hace unos meses fue noticia mundial el pasado porno de una de sus actrices (Sibel Kekilli)  con lo que se recuperó inmediatamente su filmografia, y eso que era una actriz del "montón" en ese ámbito.
En España pondría como ejemplo el caso de Lucia Lapiedra (ahora Míriam Sánchez), una mujer que alcanzo notoriedad en el cine X  y que lo abandono justo cuando el porno americano llamaba a su puerta.
Por “raro” que parezca, hay personas que tienen un especial don para la pornografía y verdaderamente son muy buenos profesionales en este campo; pero ello no asegura ni excluye que en otras actividades vitales tengan también relevantes virtudes. Las personas podemos ser muy buenas en una determinada actividad, e incluso sobresalir en ella, pero podemos estar en la más absoluta mediocridad en las demás. Sasha Grey fue una gran actriz porno, pero ello no prejuzga que pueda ser una escritora erótica buena, o una buena actriz convencional.
Puede haber geniales futbolistas que a la vez lleguen a ser geniales financieros; pero lo normal es que la genialidad en el fútbol no lleve más que a una “medianía” financiera respecto al mundo de los negocios. En el fútbol fue “único” en las finanzas “uno más”.
La cuestión radica en que nadie reprocha al futbolista que juegue al fútbol y sea buenísimo, y sanciona duramente a la actriz porno que se dedica a la pornografía y es buenísima. ¿Alguien piensa que un Cristiano Ronaldo o un Mesi en la plenitud de su carrera dejarían el futbol para dedicarse a la asesoría fiscal?
Nuestra sociedad consume futbol y porno, pero el porno es condenado por nuestra hipócrita doble moral a vivir tras las  sucias cortinas de “lo pecaminoso”. Dar patadas a un balón es admirable, pero follar y que te graven no lo es; uno es un modelo social, el otro un “degenerado” que no vale para otra cosa.
Sasha Grey puede ser una gran literata, y quizás una gran actriz “convencional”, pero mucho me temo que nunca llegará al éxito que tuvo como “diva porno” y ahora siempre cargará con el estigma de su mochila de películas X.
El tiempo en el que el sexo pueda ser visto con “normalidad” está aún muy lejos, y el porno hoy por hoy es una actividad marginal que consume muchísima gente pero nadie admite como una realidad.

Confiemos en que algún día las grandes actrices porno sean reconocidas no por ser “famosas ex” sino por ser buenas profesionales, útiles a la sociedad que ahora las condena.

lunes, 9 de diciembre de 2013

El calendario con Olvido Hormigos desnuda

“Los hombres tienden a desear una mujer con cuerpo de virgen pero mentalidad de puta” (El Marqués de Sade)

Una vez más la inefable Olvido Hormigos sirve de desnudo reclamo para aumentar las ventas de la revista Interviu. Parece que en la ley de la oferta y la demanda, Olvido tiene éxito, el éxito de un producto demandado; el cuerpo desnudo de esta mujer vende y despierta interés, además de morbo y polémica.
Dejo a cada cual el análisis de las implicaciones que subyacen al convertir a una mujer en un objeto de consumo, y más cuando ella misma lo promueve y promociona. En todo caso no podemos escandalizarnos por el hecho de que en el sentir general de esta sociedad, hace mucho que las personas son medios, y no fines.
Cualquier modelo, en cierta forma, vende su “cuerpo” en forma de un objeto donde poder exhibir unas prendas; e incluso, mucho se ha analizado el tema de que en cierta forma, cualquier trabajador se “vende” respecto a la persona que lo contrata.
No se nos puede escapar que la existencia de “calendarios eróticos” con desnudos es tan vieja como la propia existencia de los calendarios y la fotografía. En estas fechas no dejan de abundar todo tipo de almanaques de los más diferentes pelajes, desde paisajes urbanos o naturales a los más calientes y eróticos.
Nada mejor para aumentar las ventas de un calendario que el que este venga acompañado de la polémica; y nada más polémico que el erotismo más o menos explícito a la hora de ilustrar los meses del año. Amas de casa, bomberos, estudiantes... todo el mundo se despelota por la “buena causa” de aumentar las ventas de unos calendarios, ilustrados con mejor o peor gusto, pero que indudablemente tienen su mercado.
La revista Interviu nos obsequia esta semana con el calendario ilustrado de Olvido Hormigos y mucho me temo que va ha ser un éxito para la revista; en este hipócrita país se volverá a despedazar a la polémica profesora pero como señaló: la polémica vende.
En la pagina web donde he leído la noticia he visto el primer comentario: “guarra”. Un comentario muy explicito que no deja de resultar muy común entre los “virtuosos torquemadas” que circulan por este país y que no dudarían un instante en ver desde la primera a la última página del calendario.
Yo personalmente me quedo con el siempre elegante estilo del famoso calendario Pirelli; pero como suelo decir y más en estos temas erotico-festivos, cada persona es un mundo y tiene pleno derecho a disfrutar de lo que más le gusta. En estos temas nada diferencia al “calendario de camioneros” del “calendario más snob”

Quizás la salud afectivo-sexual de una sociedad no se mida tanto por la calidad y cantidad de calendarios eróticos que consume, sino por la polémica que estos generan. Nada más digno de una sociedad verdaderamente avanzada que tratar igual un calendario erótico que uno de gatitos; siempre que hablemos de adultos, claro.

sábado, 30 de noviembre de 2013

Epílogo nocturno de una chica


“No había nada más fresco, más estilizado, más bonito que todas las partes del cuerpo de esta encantadora muchacha, no había nada más elocuente que la voz de sus pasiones, nada más lúbrico que su cabeza” (Juliette-El marqués de Sade)

Últimamente tengo la mala costumbre de llevar una vida prusiana llena de orden y madrugadoras jornadas; pero las pequeñas anécdotas de la vida, me hacen recordar que el placer y el sexo no se detienen fuera de la monacal existencia que cada cual puede disfrutar o padecer.
Me gustaría señalar que este sábado a las nueve de la mañana estaba despertando junto a un cálido cuerpo desnudo de mujer, preocupado por si las fresas con champagne del desayuno estarían o no en su óptimo punto ; pero la realidad es que a esa hora, me encontraba pasando frio en una solitaria parada de autobuses. En esa tesitura fue cuando el epílogo de una noche se cruzó en mi camino.
Al fondo de la solitaria avenida intuí una figura de mujer que en el desolado vacío existente llamó inmediatamente mi atención; poco a poco aquella mujer se fue haciendo más presente al irse aproximando hacia donde yo me encontraba. Pronto detecte que aquella chica no estaba iniciando su jornada sino más bien terminando su historia nocturna.
No hace falta ser Sherlock Holmes para entender que aquella mujer estilizada de tez morena, ataviada con un elegante vestido de encaje “blanco crudo”, resultaba extemporánea en aquel lugar. Nadie lleva una indumentaria sofisticada propia de una salida nocturna por la mañana, salvo claro está ,que no se haya podido poner otra cosa o esté en el epílogo de esa noche.
Como aquella aparición cada vez estaba más cerca, me dispuse en lo posible a disimular mi atención hacia ella ya que uno puede ser “prusiano” pero también cumplir las normas de urbanidad. Para mi sorpresa, nada más llegar a mi lado, la chica me hizo una pregunta prosaica pero a la vez muy clasificadora de dónde venía y a dónde iba.
__ ¡Hola!, buenas. ¿No sabrás el número de un taxi?
Con rapidez reaccioné, recordando que como “hombre precavido”, llevo almacenado en el móvil el número de una empresa de taxis.
Cuando le dí el número, inmediatamente hizo uso de él y para mi desgracia en apenas un minuto, aquella valquiria nocturna se montó en un taxi y desapareció para siempre; y allí me quedé yo, pasando frio, esperando el maldito autobús y embarcado en mis calenturientos pensamientos.
Aquella chica parecía tener mucha prisa, sin duda la mañana la había mostrado que no solo a Dinio “la noche le confunde”. Razones muy poderosas deben llevar a una dama a lanzarse tan de mañana a la calle en busca de un salvador taxi que la haga retornar a su hogar.
Si había pasado la noche con alguien, deducción que yo suscribo, es evidente que ese alguien o no era una caballero, o simplemente aún estaba dormido. ¿No es lo más propio llamar a un taxi desde la casa donde se está?. Si una mujer pasa la noche en mi casa, con independencia de como hayamos ocupado esa noche, la mínima cortesía obliga a ofrecer un desayuno o  llamar a un taxi.
La experiencia propia que aplico al caso, fue la ocasión en la que me desperté con el sonido de la puerta de la calle cerrándose, anunciando la escapada de la compañía nocturna.
Suele pasar que la luz de la mañana, al levantar el velo de la noche, nos desvela también los aciertos y los errores; aquella mujer de hermosas piernas y pelo negro algo alborotado, cuando tomo el taxi, voló feliz hacia la libertad de saberse fuera del alcance de los actos de la noche de viernes.
Siempre me ha fascinado ese momento en las mañanas de los fines de semana en los que confluyen en un mismo tiempo y espacio dos planos existenciales completamente opuestos: el de los trasnochadores y el de los madrugadores.
El autobús y en mayor medida el metro, son lugares donde se ve claramente como unos regresan y otros van; dependiendo de las circunstancias, a uno le gustaría estar en una posición u otra ya que ir y venir a la vez es solo posible en estado de piltrafa humana.
La chica que inspira el presente post era sin duda un hermoso búho capaz de calentar la imaginación de esta alondra mientras especulaba sobre: ¿cómo pasan estos búhos la noche?.
La noche es siempre un tiempo mágico y por eso me fascina, pues si la vida no tiene magia... ¿es vida?

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Isabel Pantoja y su hija embarazada

 “Cuanto más pequeño es el bosque, más grande parece la liebre” (Proverbio)

Hay ocasiones en las que los acontecimientos en la vida de las personas públicas nos muestran de forma ejemplar la realidad social que vivimos.
Hace mucho que vengo señalando que en el tema sexual la sobre-saturación de información y extensión descontrolada de connotaciones sexuales a todos los ámbitos de la vida no solo no está “normalizando” la sexualidad y logrando un alto grado de cultura sexual, sino por el contrario nos está sumiendo en la más banal y prosaica ignorancia.
Desde mi personal punto de vista, una menor embarazada es la muestra evidente del fracaso rotundo de la educación afectivo-sexual que ha recibido esa niña. Una menor puede y debe experimentar su sexualidad, pero debe aprender a tomar responsabilidades sobre la misma y saber controlarla.
Parece que el caso de la hija de Isabel Pantoja y su embarazo conformarán un caso paradigmático de como la sociedad española y la juventud en particular, viven el sexo y los efectos que ello tiene.
Es claro que la mayor parte de la juventud vive el sexo de una forma sana, libre y placentera; pero no es menos cierto que cada vez son más comunes los embarazos en adolescentes y si no vivimos un autentico “baby boom” es por el uso anticonceptivo que se está haciendo de métodos abortivos empezando por la archifamosa “píldora del día después”
Un anticonceptivo como su nombre indica es un método que previene la concepción, los demás métodos señalan el fracaso de estos y la necesidad de tomar medidas excepcionales que eviten “males mayores”
Todos estamos expuestos a que un día se nos rompa el condón en plena faena y por eso esta bien poder acudir a soluciones de emergencia; pero hoy en día se a extendido entre nuestros adolescentes y jóvenes de que el sexo sin protección es perfectamente aceptable pues se puede acudir al medio de “emergencia” como si este fuera el método normal.
No se nos puede escapar además el importante matiz de que los preservativos no solo son eficaces para prevenir embarazos no deseados, sino que además protegen de infinidad de enfermedades de transmisión sexual (ETS), elemento este que no acontece con la píldora del día después.
Las “medidas excepcionales” deben de ser usadas de forma excepcional, pues de lo contrario estaremos caminando por el peligroso sendero de la ignorancia que lleva a resultados arbitrarios.
Lamentablemente en el campo sexual como en otros muchos ámbitos de la actual sociedad pos-moderna, la gente está perdiendo todo interés por los medios asumiendo el “todo vale” en relación con los fines.
Lo mejor de la intelectualidad occidental, durante siglos, a tratado de analizar y comprender la conducta humana y establecer los medios adecuados para lograr los fines que se proponían; la religión también asumió este elemento como necesario aunque invalidando acciones sobre la más que dudosa base de la superstición.
Pero nuestro tecnologizado mundo, sobre la base del relativismo moral e intelectual nacido del sueño de la razón que aconteció en el SXX, solo valora ya los fines con una visión muy estrecha de las cosas. ¡Qué lejos está el vacío hedonismo de nuestros días en relación que el antiguo epicureismo!
¿Todo esto es posible deducirlo del embarazo de una adolescente hija de una famosa?. Es evidente que no, pero no lo es menos que los “famosos” siempre han sido ejemplo y modelo de la gente común, que aspira a iluminar sus grisáceas vidas interesándose por las de los que cree más importantes. Algún día escribiré sobre el fenómeno “Belen Esteban” que lejos de ser una frivolidad, es digno de todo un tratado sociológico.
Nuestra sociedad lleva décadas conviviendo con el problema de los embarazos de adolescentes, pero hoy, gracias a esta muchacha famosa, el problema se presenta a la luz pública más allá del morbo y la anécdota.
Aún conservo la esperanza de que nuestra sociedad sea capaz de regenerarse y educar a la juventud dentro de la libertad que necesariamente lleva a la responsabilidad. El sexo, no solo es placer, es también responsabilidad y precisamente cuanto más se hace uno responsable de sus actos, más lejos puede llegar en el conocimiento y por lo tanto, más placer puede obtener.