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lunes, 2 de septiembre de 2013

El Sexo Multitarea

“Vivimos en la era del exceso de trabajo y de la incultura; una era en la que la gente es tan laboriosa que que vuelve completamente estúpida” ( O. Wilde)

El los últimos días de las vacaciones, uno tiende sin quererlo a pensar en todo lo que le espera de regreso a la “normalidad” y con ello vea turbada la calma que pretendía disfrutar.
Consideramos como normal que en nuestra vida ordinaria se nos exija hacer infinidad de tareas mientras, compartimentamos nuestro tiempo de la forma más “eficiente” para así poder atender a todos y cada uno de los compromisos adquiridos en los diversos ámbitos de nuestra vida.
La paradoja radica en que nuestro celebro y nuestra mente no están por naturaleza hechos para vivir en este ir y venir constante, en un estado de “multitarea” que indefectiblemente nos lleva al estrés; incluso esto es aplicable a la mente femenina. (la capacidad de las mujeres para hacer varias cosas al mismo tiempo sigue causándome sincera admiración)
La cuestión está en que nuestro cerebro esta preparado para centrar su atención en una cosa concreta a la vez y el hombre moderno le exige cada vez hacer , más, más y más cosas. No nos causa sorpresa escuchar frases tan aterradoras como: “La semana que viene no puedo ni ponerme enfermo ni tener una crisis, tengo la agenda a tope”.
Así las cosas, ¿alguien se puede extrañar en esta época de libertad sexual el sexo continúe mayoritariamente cayendo en la mediocridad?
Yo mismo en estos días de descanso he notado con alegría la sorpresa matinal de ver en plenitud mis erecciones mañaneras. El cuerpo humano en una “maquina” muy agradecida y a poco que se le cuide, el responde; no es un mito que el estado “erectoral” de un hombre habla mucho y claro del estado general de su cuerpo y su salud, tanto física como mental. (Con poner en Google: “problemas de erección”; uno se da cuenta de la magnitud del problema y del inmenso negocio creado tras él)
Pero pasando por alto el estado de la “maquinaria”, lo que yo denomino “sexo multitarea” se encarga de hacer del placer sexual una rutinaria sombra de lo que debe ser el buen sexo.
Yo denomino “sexo multitarea” al sexo estandarizado como una tarea rutinaria más dentro de un horario y en el que, si pudiéramos simultanearlo con otra cosa, lo haríamos.(poder mandar ese e-mail importante mientras practicamos un cunnilingus o nos hacen una felación)
Disfrutar de la vida significa disfrutar del presente, que nuestra atención consciente se centre en el aquí y ahora y no divague en la infinidad de preocupaciones pasadas y futuras que no tienen solución.
El sexo es una fuente de placer y satisfacción y nos permite compartir nuestra sensualidad más escondida, pero si lo estandarizamos o no le prestamos la atención que requiere, lo estamos rebajando a la consideración de una simple actividad fisiológica como comer, dormir o defecar.
Nada más triste que estar follando con el cuerpo mientras nuestra mente se pierde en la infinidad de problemas que la vida no se cansa de proporcionarnos; y cuando el sexo es cosa de dos, a esto se une una total falta de respeto en relación a nuestra pareja sexual.
Dignificar el sexo empieza por poner en su practica el cuerpo y la mente, en perderse en sensaciones en no dejar que el “mundo” también nos frustre este íntimo paraíso vital.
Invito pues al lector y a su compañía a que cuando se desnuden para disfrutarse el uno al otro, se desnuden también de sus preocupaciones y problemas, en el mundo en crisis que nos ha tocado vivir sé que es complicado, pero por eso es más necesario; al igual que hacer que los relojes desaparezcan y fuera del tiempo se puedan sumergir en el reino del placer.

sábado, 31 de agosto de 2013

Un Nuevo Comienzo

“Acostado en un mar de decepciones donde el viento me susurra en el oído que no me rinda y el cielo me plasma una imagen de lo pequeño que fui y me convence de lo grande que puedo ser”

A lo largo de el pasado "curso" me he visto imposibilitado a atender como se merecía este querido blog; no me escudaré en la falta de tiempo, pues si bien pude tenerlo para escribir, no me acompañaron las ganas que nacen de la inspiración.
Considero que para llevar convenientemente un espacio como este son necesarios siempre dos elementos: hábito y motivación. Si falta cualquiera de los dos, es muy posible que el abandono y la desidia ganen la batalla y todo vuelva al olvido, como le han sucedido a estas 120 Jornadas de Sodoma.
En esta nueva temporada que ahora empieza, espero atesorar hábito y motivación para impulsar como se merece la plasmación de la idea que en su día hizo nacer este blog y que hoy, más que ayer, me sigue ilusionado: hablar de la realidad del sexo y de la vida con sinceridad luchando contra el fanatismo y los mitos que aún hoy oscurecen la libertad en este campo.
Es cierto que no siempre que escribimos nos acompaña la brillantez y el ingenio, pero no lo es menos, como decía el escritor, que es conveniente que la inspiración nos pille trabajando.
Así pues, con ánimos renovados anuncio el nuevo comienzo de este espacio y mi vuelta a su adecuada atención; como el marqués de Sade, regreso a mi celda en la Bastilla para en la soledad del mundo, volcar mis pensamientos sobre el papel.
Mi idea de la escritura, parte de que para escribir adecuadamente el ser humano necesita poder volcar en el papel un cierto grado de frustración, la necesidad de viajar a mundos de imaginación, ideas o pensamientos partiendo de las decepciones de este mundo de fenómenos.
Todos habitamos nuestras propias prisiones con muros más o menos gruesos, pero espacios como este me gustaría que fueran ventanas de luz por las que mirar nuevos horizontes, y especialmente horizontes sexuales... Un prisionero poco puede decir a otro prisionero, pero su sola presencia permite recuperar la esencia de la vida, que yo creo que no es otra que la esperanza.
Confío en que todos los que lean estas líneas hayan disfrutado de la estación del sexo por antonomasia, el verano; por suerte, el placer no tiene estación y las promesas de un sensual otoño deben animarnos a todos... ¡Acompañadme en este nuevo viaje!

miércoles, 22 de mayo de 2013

¿Cuál sería tu modelo de mujer?


Me despierto para dormir y lo hago lentamente.
Siento mi destino en lo que no puedo tener
Aprendo yendo a donde tengo que ir
Estas sacudidas me mantienen firme.
Yo debería saberlo.
Lo que se va es eterno y siempre está cerca.
Me despierto para dormir y lo hago lentamente.
Aprendo yendo a donde tengo que ir


Hace unos días en una conversación me preguntaron: ¿Cuál sería tu modelo de mujer?.
Esta pregunta, en apariencia simple, encierra muchos e interesantes aspectos que la respuesta nos rebela de la persona.
En el fondo todos tenemos más o menos definido un modelo de persona, tanto en el plano físico como en el mental, que nos gustaría encontrar; podemos incluso tener varios modelos pero ese ideal indudablemente existe en nosotros.
Se entiende así que un hombre tenga por ejemplo, un especial agrado por las rubias, otro por las de amplias caderas, otro por las delgadas, otro por las de ojos negros, otro por los grandes pechos...
Incluso juntando el modelo predominante de “hombre o mujer ideales”, la misma sociedad crea un estereotipo general.
Yo me centraré no tanto en las respuestas, como en la aptitud abierta o cerrada que hay en las mismas; si bien la aptitud respecto a este modelo ideal es igualmente variada y va desde la más absoluta ( y tonta) intransigencia, al simple referente de un etéreo modelo que no impide valorar el contrario.
Respecto al modelo moral o psicológico de persona, al ser la definición mucho más etérea y difusa que la física, en el inicial conocimiento de una persona resulta menos importante en la mayoría de los casos.
Así, pensando sobre este asunto he llegado a la conclusión de que verdaderamente lo importante no es el “ideal de persona” o el “modelo” que nos hemos creado sino la aptitud que tenemos en la búsqueda de ese modelo y como llega a mediatizar nuestra relación con los demás.
Quien busca una morena y encuentra una rubia, dependiendo de esa aptitud ante el ideal aprovechará la oportunidad que se le presenta o bien directamente renunciará a ella.
Limitar “a priori” nuestras relaciones sobre la base de una simple inclinación del gusto, desde luego me resulta ahora que lo he razonado, sumamente infantil. En este mundo se puede ser idealista en el pensamiento pero serlo en los fenómenos no tiene sentido.
Incluso hay veces que elegimos “anti-modelos” y estos nos sorprenden muy agradablemente y además, tienen algo que nuestra “ mujer u hombre ideales” nunca tendrán: son de carne y hueso.
¡Cuántas veces atrapados por sueños e ideales perdemos la conciencia de las oportunidades que nos rodean!.
La perfección no existe, las relaciones son para gente realista lo bastante lista para abrir sus mentes y corazones y saber que una relación verdadera es una fantasía definitiva.
Yo mismo he tardado mucho en llegar a tan sencillas conclusiones, pero finalmente mi “mujer ideal” se ha marchado y libre de ella he podido encontrarme a mi mismo. Esto también es libertad.

martes, 16 de abril de 2013

Olvido Hormigos y su desnudo en Interviu


“Los hombres son criaturas muy raras: la mitad censura lo que practica; la otra mitad practica lo que censura; el resto siempre hace lo que debe”   (B. Fraklin)

Hace unos meses escribí un post en defensa de la concejala de los Yémenes, Olvido Hormigos y de la innoble jugarreta que suponía publicar un vídeo privado de contenido sexual en la red de redes.
En aquel momento me puse al lado de lo que en justicia considere una intromisión en la vida privada de una mujer que para más añadido, tenía una responsabilidad pública como concejala en el ayuntamiento de su pueblo.
El tiempo es un juez muy severo y ayer me desayune con que Olvido estaba en la portada de la afamada revista Interviu, enseñando por dinero lo que en su día defendió por derecho.
Yo siempre defenderé que cada cual con su cuerpo, siempre que sea de forma consentida, haga y deshaga lo que le plazca, pero no me gusta la hipocresía y la falta de coherencia; y en este caso, la mujer que pidió con todo derecho ante la ley la retirada del vídeo erótico, ayer lo ponía a disposición del que quisiera verlo en su twiter como acompañamiento a las fotos de Interviu.
Hace mucho que llegué a la conclusión de que en este mundo el 99% de los seres humanos tienen un precio, y todo radica en saber el diferente precio que se tiene. El famoso refrán castellano de “lo que haga usted por dinero no lo habrá hecho usted primero” es una máxima universal incontestable.
Humildemente durante un tiempo creí que los principios morales eran suficiente barrera para estar fuera del comercio, pero como mucho, los principios sirven para subir ese precio, es decir, para venderse por algo más de lo que nos venderíamos si careciéramos de los mismos.
Dicen que Olvido necesitaba el dinero, y que ya que el vídeo es público, al menos ahora ella tendrá un rendimiento económico con su desnudo público; al fin de cuentas, ella es soberana de lo que haga con su cuerpo.
Continuo pensando que esta mujer simplemente es una víctima de la hipocresía reinante y si algo se la puede reprochar es ser demasiado “humana”, poniendo en evidencia que con principios y pobreza no se come ni se viste uno.
Estoy convencido que muchos verán y comentarán el desnudo de Olvido, Interviu tendrá un éxito de ventas y ella podrá también rentabilizar más la portada haciéndose algunos platós en televisión; economía de mercado en estado puro.
Si en este mundo, que se desmorona a nuestro alrededor ,hay algo que permanece inalterable eso es que “el sexo vende” y no solo vende, sino que vende mucho. Es normal que en un mundo triste y en crisis se busque algo de felicidad en los placeres del sexo, pues a fin de cuentas no hay nada más igualitario; en el sexo todo ser humano tiene la capacidad de disfrutar por encima de su posición social, raza, sexo, altura, belleza...
Olvido continuará hipócritamente siendo despreciada por aquellos que al contemplar su cuerpo desnudo se verán espoleados en sus más íntimos deseos y curiosidades; en nuestra sociedad nos dignificamos a costa de despreciar a otros.
Si en su día defendí el derecho a la intimidad de esta mujer, hoy no puedo dejar de considerar que igualmente tiene derecho a vender esa intimidad, ya que como he señalado: todos tenemos un precio. Quien este libre de pecado que tire la primera piedra.
No se nos puede pasar por alto que las consecuencias de venderse deben ser también asumidas, pues la luz genera sombras y una vez que se a renunciado a un derecho ya no se recupera. Olvido será un producto mediático y su intimidad desde ahora, ya no tendrá defensa posible, los buitres disponen de una nueva víctima y ahora estará sola. Son los efectos secundarios del uso de la libertad, solo que esta vez ella al principio no la buscó, sino que fue un mal nacido quien la provocó colgando su vídeo privado.
Yo en este tema siempre he sido muy claro, para mí no hay libertad sin responsabilidad y esto implica aceptar las consecuencias derivadas del uso que hacemos de esa libertad.
Durante mucho tiempo he visto con curiosidad el ascenso mediático de Belén Esteban, el ejemplo más arquetípico de como una persona puede vender toda su intimidad (sexual, afectiva, familiar...); desgraciadamente creo que ahora toca ver la tragedia de su declive, el precio que Mefistófeles exige a Fausto.
No es crueldad no sentir una pena hipócrita por estas personas, simplemente es asumir que los privilegios que han disfrutado ahora muestran su contrapartida; que vender el alma al diablo, al principio solo tiene ventajas, pero al final, puede que en el balance general no nos haya compensado.
Pero lejos de consideraciones filosóficas, ahora toca disfrutar de cuerpo de Olvido, y como dice otro dicho castellano: “Lo que se han de comer los gusanos, que lo vean los cristianos” 

viernes, 5 de abril de 2013

El Sexo inspirado


“La invención consiste en esa capacidad de aprehender las posibilidades de un tema; y en poder moldear y formar ideas sugeridas por él” (Mary Shelley)

Desde principios de año he estado sumido en una total falta de creatividad que consecuentemente me ha llevado a no escribir casi ninguna entrada en el Blog. Por fortuna, parece con con la llegada de esta fría y húmeda primavera y su consustancial renovación, mis sentidos más despiertos me permiten volver a filtrar nuevamente las ideas en palabras.
Quizás por haber estado en un silencio amordazado por la incapacidad creadora, admiro aún más a todos aquellos que son capaces de mantenerse constantes en los menesteres de la escritura; y por eso he seguido disfrutando de ellos desde el árido desierto de la nada.
Por naturaleza, en el campo de la escritura como en otros campos vitales, por mucho que intento seguir unos parámetros de orden y racionalidad, mis deseos se rompen en mil pedazos por las ciegas fuerzas de las pasiones que de la melancolía a la alegría más desbordante, me arrastran unas veces al silencio y otras a una febril actividad.
Pero de esta silente falta de inspiración para escribir nace el tema de este post, pues la inspiración y la creatividad son tan necesarias en el campo de la escritura como en el del sexo.
La evolución científica que hemos vivido en el campo sexual en los últimos tiempos es tan inmensa que no siempre a los “avances técnicos” los han seguido los “avances de conciencia”; siendo estos últimos tan necesarios como los primeros a la hora de sacar el máximo partido al sexo y al disfrute del placer sexual.
En otros post hable profusamente sobre lo que he denominado el “sexo zombie”, ese sexo mecánico que solo lleva a la más profunda insatisfacción; sexo, que contrariamente a lo que se piensa, es mucho más común de lo que se quiere reconocer.
Mi idea del sexo y del placer me lleva a transcender la simple mecánica sexual y orgásmica tan de moda a día de hoy; no se trata de buscar como si se tratara del Santo Grial el afamado punto “G”, se trata de disfrutarlo si tenemos la suerte de encontrarlo y de no obsesionarnos si no lo hacemos.
Resulta paradójico que conforme la ciencia avanza los mitos más irracionales lo hacen en paralelo a estos nuevos “descubrimientos”. La idea más prosaica lanzada como hipótesis por un sexólogo cualquiera tiene la segura potencialidad de convertirse en una verdad sexual absoluta sin ningún tipo de contraste.
Un tema que me apasiona es el de la curiosa diferenciación que durante años se ha hecho del orgasmo femenino en clitoriano y vaginal; la controversia continua y me temo que continuará, como sucedió en una Constantinopla asediada por los turcos respecto del sexo de los ángeles. Si disfruto de un orgasmo...¿qué más me da si es de un tipo u otro?.
El sexo que debemos buscar y obtener no es el “sexo racional y mecánico” de los libros, que como mucho nos lleva a fríos orgasmos, se trata de encontrar lo que yo llamo “sexo inspirado”, el sexo como placer sensual y sexual en el que el orgasmo no es más que una pieza más. No se trata de escribir por escribir, se trata de escribir algo digno disfrutando de la escritura.
Las masturbaciones o el sexo oral pueden resultar mucho más satisfactorios que el “mete y saca” mecánico que solo nos lleva a mediocres placeres si no es convenientemente “condimentado”
No se me escapa que lo ideal es aunar calidad y cantidad, pero esta ecuación resulta muy complicada sobre todo en el caso masculino que se ve limitado por el número de orgasmos posibles por “sesión”. Hay mucho “superhombre” que alardea de capacidades prodigiosas en este campo, pero me temo que la realidad ordinaria no llega a la ficción. Mi récord llega a seis y de normal con cuatro me doy por dignamente satisfecho, vea el lector que el que escribe no es un superhombre, simplemente un hombre que escribe para hombres y mujeres reales.
Así pues, lo hermoso y placentero del sexo no está en la frialdad de los números fríos y objetivos, sino en como somos capaces de disfrutar de esos números.
La inspiración, la invención de la que habla Mary Shelley, la imaginación, son tan necesarias en el sexo como en la literatura; lo prioritario no es ser un autor prolífico, es ser un buen autor.
El sexo no deja de ser un efímero arte, como ya Ovidio señaló en su libro: “El arte de Amar”; un arte que poderosamente nos trasmite vivas sensaciones en comunión con nuestro acompañante de creación, y que nos puede trasportar lejos de la propia realidad.
Todo esto no lo puede justificar en actual “mecanicismo orgásmico” tan de moda. Un chico es admirado si señala con franqueza que se ha “tirado” a futanita 8 veces, pero la verdadera admiración vendría de haber disfrutado cuatro horas de buen sexo, sin más adjetivos.
Tras esta pequeña reflexión solo espero que mi “inspiración bloggera” esté plenamente recuperada y pueda atender como se merece este hermoso rincón de la red.

viernes, 1 de febrero de 2013

San Valentín o Reflexiones sobre el amor


“Ah, pequeño príncipe!. Así, poco a poco, fui comprendiendo tu sosegada vida melancólica. Durante mucho tiempo, tu única distracción se había reducido a la suavidad de las puestas de sol” ( El Principito)

Muchas veces con la llegada del mes de los “enamorados” he querido escribir sobre el amor, pero me ha costado entender que recurrir a la filosofía e incluso a la psicología en busca de respuestas y explicaciones no lleva muy lejos; el motor de mundo es un sentimiento por naturaleza incomprensible.
Esta vez no recurriré a Ortega ni a Stendall, pues he pensado que las mejores teorías sobre el amor no están en los libros de filosofía, sino en la novelas.
Si cada persona es un universo, cada uno tiene su propio tratado “sobre el amor” en forma de novela o libro que concuerda con su forma de entenderlo.
Igual que desde adolescente consideré “Las amistades peligrosas” como “manual de seducción”, mi concepto del amor se resume perfectamente en un pequeño cuento para mayores: El Principito
A modo de apéndices podría nombrar “ Ojalá fuera cierto” de Marc Levy y “Emma” de Jane Austen .
No soy un gran lector de novelas, y menos aún de novela romántica, pero no todo puede ser Sartre, Kant o Sade, y las novelas nos muestran mundos que quizás nunca lleguemos a conocer.
Yo como el Principito, en estos días trato de comprender mi “sosegada vida melancólica” pues no encuentro mejor definición para mi persona; aunque me veo privado en estos días de invierno de la “suavidad de las puestas de sol”
Siempre me ha gustado coleccionar frases, y las guardo en mi mente como ejercicio de conocimiento y memoria, pero muy pocas las guardo en el corazón y casi todas las de este selecto grupo nacen de este cuento maravilloso.
“Este es mi secreto. Es muy sencillo: Solo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”
¡Cuánto mejor sería este mundo si aprendiéramos a mirar con el corazón!. La gran mayoría de las personas tenemos el corazón encerrado en la oscura prisión que compone nuestra personal armadura; en el fondo todos somos vulnerables “principitos” que para evitar el dolor y las decepciones erigimos defensas que nos permiten enfrentarnos al mundo con seguridad, aunque el precio que pagamos es también alto.
El amor ideal, como la mujer ideal o la vida ideal, no existen, pero tras el mágico mundo que late detrás de nuestro pecho no importa lo ideal; importan los sentimientos.
Otra frase que define lo que es estar enamorado:
“Igual pasa con la flor. Si amas una flor que se encuentra en una estrella, es agradable mirar al cielo por la noche. Todas las estrellas están florecidas”
Cuando el corazón siente, los ojos ven otro mundo de “estrellas florecidas”, no hay pues situación más agradable que las de vivir en un mundo nuevo sin perder el viejo.
Puede que mi idea del amor sea pueril, desfasada o irreal, pero no corro el peligro de caer en delirios amorosos ya que después de escribir estas líneas volveré a la comodidad de mi segura armadura. Del fuego eterno que todos tenemos, ya solo me quedan rojos rescoldos, pero no se puede olvidar que todo ser humano en su propia esencia, guarda la capacidad de hacer en un instante de un tizón un imponente incendio; ya tenga 17 años o 89.
No es casualidad que el único órgano inmune al cáncer sea precisamente el corazón.
Tampoco soy una persona tan apasionada como para sentir el amor en la forma descrita por Rousseau en “Julia o la Nueva Eloisa” o en el Werther de Goethe; el amor fatalista requiere una predisposición trágica que no va con mi carácter. El amor es una fuerza muy poderosa que mal canalizada lleva a toda clase de desastres tanto en la propia persona como en las personas que le rodean. El lado oscuro que todo poder ilimitado tiene.
Otra característica del amor es que como fuerza nacida del sentimiento no podemos dirigirla y nace sobre quien quiere nacer por encima de intereses o posibilidades. Siempre recuerdo la canción de Camilo Sesto que dice: “Siempre me voy a enamorar de quien de mí no se enamora”. Una máxima común y real, de la que es difícil escapar.
Creo que si se tienen sentimientos por una persona y esta no corresponde a los mismos hay dos buenas salidas para romper la situación; transformar el sentimiento en amistad o alejarnos del objeto hasta que alcancemos la indiferencia ( si alguna vez la alcanzamos)
Estar con alguien que no nos corresponde nos lleva a ser unos Werther de la vida, y la vida, debe tender a la alegría y a la felicidad, no a una insatisfacción melancólica: el mundo esta lleno de flores únicas.
Por una vez, en estos días próximos a San Valentín no me he perdido en fríos razonamientos y reprimidas frustraciones; escribir este post ha sido una buena medicina ya que abriendo la puerta del corazón al universo, he liberado parte de las amarguras y decepciones que en él se esconden. Siempre buscaré encontrar el amor, aunque él no crea ya mucho en mí.
Feliz día de los enamorados a los que tengan esa suerte, que pasen unos días bonitos compartiendo su felicidad; a los demás, siempre nos quedara disfrutar de nuestras “suaves puestas de sol”. Tengamos la esperanza de que en algún lejano planeta hay una rosa que nos espera, incluso quizás, al doblar la esquina de nuestra calle...
Es este sentido, algo de cinismo debe acompañarnos al estilo de Rochefoucauld cuando también acertadamente señala “Con el amor verdadero pasa lo que con las apariciones de los espíritus: todos hablan de ellas pero muy pocos las han visto”

Trataré de volver a escribir en el Blog con una periodicidad más continuada, pero parece que con el año, las Musas se me han ido de vacaciones al Caribe.  

domingo, 13 de enero de 2013

La hora del té


“El té despierta el pensamiento, refresca el cuerpo y calma los nervios. Cuando estás deprimido, el té devuelve fuerza y coraje” (Tsing-Nung)

Llevo mucho días queriendo escribir algo, pero como suele suceder a los que caminamos por los impulsos del espíritu, cuando las Musas de la inspiración nos son esquivas, no somos capaces ni de escribir dos malas frases.
Pensaba escribir sobre Gandía Shore o sobre sujetadores y pechos, pero solo encuentro inspiración en la taza de té que tengo ante mi. No es raro que en los inicios del año suframos una especie de “crisis existencial” en la que muchas de las cosas, que hasta ahora pensábamos como absolutas, de pronto se desmoronan victimas de un relativismo también absoluto.
Si uno es lo que piensa y cree, es inevitable considerar que una crisis en los pensamientos y en los valores conduce inexorablemente a lo que podíamos considerar una “crisis existencial” de la escala de los valores que ponemos en cuestión.
Cuando el mundo en cierta forma se está marchando a la mierda, toca quizás buscar la tabla de salvación en el propio interior de la persona y comenzar una vez más la construcción de un nuevo edificio de ideas y valores con los restos de los antiguos principios.
En esta tarde un tanto filosófica quiero “despertar el pensamiento” de forma que en las ruinas de mis ideas y en mi inspirado bloqueo, no me queda otra que disfrutar de una humeante y deliciosa taza de té. Una simple taza de té en la que poder dar a los sentidos entretenimiento y a la mente calma.
¡Cuantos problemas nos evitaríamos si antes de actuar de forma completamente alocada e instintiva decidiéramos detenernos, calentar agua y disfrutar de 15 minutos de calma!
Una de las plagas de estos tiempos modernos es la de la prisa, las personas tienen tanta prisa que al final se convierten en mecanos tontos al compás de relojes digitales; si al menos tuvieran relojes de cuerda como los del “conejo de Alicia en el País de las Maravillas” algo de imprecisión e imaginación conservarían.
No hay tiempo para comer, para hablar, para quedar con amigos, todo es apresurado rápido para “aprovechar el tiempo” para no vivir en definitiva.
Así pues, invito al lector a compartir el presente té que ya esta listo para ser servido y disfrutar de un momento de intimidad en la charla de la verdad; la que siempre se tiene con uno mismo.
Buscamos desaforadamente la felicidad, luchamos con todas nuestras fuerzas para alcanzarla pero... es cuando nos detenemos cuando somos felices.
En cada sorbo de mi té “Earl Grey” puedo encontrar el recuerdo de los besos pasados y el deseo de los besos futuros, el aroma del deseo y del amor y por unos instantes, en la calma del espíritu, soy verdaderamente feliz.
Con el último sorbo se que el reloj volverá a correr, que la realidad volverá para quedarse y sin embargo, una enigmática sensación de sosiego permanecerá en mi hasta el desconocido e incierto día de mañana.