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viernes, 5 de abril de 2013

El Sexo inspirado


“La invención consiste en esa capacidad de aprehender las posibilidades de un tema; y en poder moldear y formar ideas sugeridas por él” (Mary Shelley)

Desde principios de año he estado sumido en una total falta de creatividad que consecuentemente me ha llevado a no escribir casi ninguna entrada en el Blog. Por fortuna, parece con con la llegada de esta fría y húmeda primavera y su consustancial renovación, mis sentidos más despiertos me permiten volver a filtrar nuevamente las ideas en palabras.
Quizás por haber estado en un silencio amordazado por la incapacidad creadora, admiro aún más a todos aquellos que son capaces de mantenerse constantes en los menesteres de la escritura; y por eso he seguido disfrutando de ellos desde el árido desierto de la nada.
Por naturaleza, en el campo de la escritura como en otros campos vitales, por mucho que intento seguir unos parámetros de orden y racionalidad, mis deseos se rompen en mil pedazos por las ciegas fuerzas de las pasiones que de la melancolía a la alegría más desbordante, me arrastran unas veces al silencio y otras a una febril actividad.
Pero de esta silente falta de inspiración para escribir nace el tema de este post, pues la inspiración y la creatividad son tan necesarias en el campo de la escritura como en el del sexo.
La evolución científica que hemos vivido en el campo sexual en los últimos tiempos es tan inmensa que no siempre a los “avances técnicos” los han seguido los “avances de conciencia”; siendo estos últimos tan necesarios como los primeros a la hora de sacar el máximo partido al sexo y al disfrute del placer sexual.
En otros post hable profusamente sobre lo que he denominado el “sexo zombie”, ese sexo mecánico que solo lleva a la más profunda insatisfacción; sexo, que contrariamente a lo que se piensa, es mucho más común de lo que se quiere reconocer.
Mi idea del sexo y del placer me lleva a transcender la simple mecánica sexual y orgásmica tan de moda a día de hoy; no se trata de buscar como si se tratara del Santo Grial el afamado punto “G”, se trata de disfrutarlo si tenemos la suerte de encontrarlo y de no obsesionarnos si no lo hacemos.
Resulta paradójico que conforme la ciencia avanza los mitos más irracionales lo hacen en paralelo a estos nuevos “descubrimientos”. La idea más prosaica lanzada como hipótesis por un sexólogo cualquiera tiene la segura potencialidad de convertirse en una verdad sexual absoluta sin ningún tipo de contraste.
Un tema que me apasiona es el de la curiosa diferenciación que durante años se ha hecho del orgasmo femenino en clitoriano y vaginal; la controversia continua y me temo que continuará, como sucedió en una Constantinopla asediada por los turcos respecto del sexo de los ángeles. Si disfruto de un orgasmo...¿qué más me da si es de un tipo u otro?.
El sexo que debemos buscar y obtener no es el “sexo racional y mecánico” de los libros, que como mucho nos lleva a fríos orgasmos, se trata de encontrar lo que yo llamo “sexo inspirado”, el sexo como placer sensual y sexual en el que el orgasmo no es más que una pieza más. No se trata de escribir por escribir, se trata de escribir algo digno disfrutando de la escritura.
Las masturbaciones o el sexo oral pueden resultar mucho más satisfactorios que el “mete y saca” mecánico que solo nos lleva a mediocres placeres si no es convenientemente “condimentado”
No se me escapa que lo ideal es aunar calidad y cantidad, pero esta ecuación resulta muy complicada sobre todo en el caso masculino que se ve limitado por el número de orgasmos posibles por “sesión”. Hay mucho “superhombre” que alardea de capacidades prodigiosas en este campo, pero me temo que la realidad ordinaria no llega a la ficción. Mi récord llega a seis y de normal con cuatro me doy por dignamente satisfecho, vea el lector que el que escribe no es un superhombre, simplemente un hombre que escribe para hombres y mujeres reales.
Así pues, lo hermoso y placentero del sexo no está en la frialdad de los números fríos y objetivos, sino en como somos capaces de disfrutar de esos números.
La inspiración, la invención de la que habla Mary Shelley, la imaginación, son tan necesarias en el sexo como en la literatura; lo prioritario no es ser un autor prolífico, es ser un buen autor.
El sexo no deja de ser un efímero arte, como ya Ovidio señaló en su libro: “El arte de Amar”; un arte que poderosamente nos trasmite vivas sensaciones en comunión con nuestro acompañante de creación, y que nos puede trasportar lejos de la propia realidad.
Todo esto no lo puede justificar en actual “mecanicismo orgásmico” tan de moda. Un chico es admirado si señala con franqueza que se ha “tirado” a futanita 8 veces, pero la verdadera admiración vendría de haber disfrutado cuatro horas de buen sexo, sin más adjetivos.
Tras esta pequeña reflexión solo espero que mi “inspiración bloggera” esté plenamente recuperada y pueda atender como se merece este hermoso rincón de la red.

viernes, 1 de febrero de 2013

San Valentín o Reflexiones sobre el amor


“Ah, pequeño príncipe!. Así, poco a poco, fui comprendiendo tu sosegada vida melancólica. Durante mucho tiempo, tu única distracción se había reducido a la suavidad de las puestas de sol” ( El Principito)

Muchas veces con la llegada del mes de los “enamorados” he querido escribir sobre el amor, pero me ha costado entender que recurrir a la filosofía e incluso a la psicología en busca de respuestas y explicaciones no lleva muy lejos; el motor de mundo es un sentimiento por naturaleza incomprensible.
Esta vez no recurriré a Ortega ni a Stendall, pues he pensado que las mejores teorías sobre el amor no están en los libros de filosofía, sino en la novelas.
Si cada persona es un universo, cada uno tiene su propio tratado “sobre el amor” en forma de novela o libro que concuerda con su forma de entenderlo.
Igual que desde adolescente consideré “Las amistades peligrosas” como “manual de seducción”, mi concepto del amor se resume perfectamente en un pequeño cuento para mayores: El Principito
A modo de apéndices podría nombrar “ Ojalá fuera cierto” de Marc Levy y “Emma” de Jane Austen .
No soy un gran lector de novelas, y menos aún de novela romántica, pero no todo puede ser Sartre, Kant o Sade, y las novelas nos muestran mundos que quizás nunca lleguemos a conocer.
Yo como el Principito, en estos días trato de comprender mi “sosegada vida melancólica” pues no encuentro mejor definición para mi persona; aunque me veo privado en estos días de invierno de la “suavidad de las puestas de sol”
Siempre me ha gustado coleccionar frases, y las guardo en mi mente como ejercicio de conocimiento y memoria, pero muy pocas las guardo en el corazón y casi todas las de este selecto grupo nacen de este cuento maravilloso.
“Este es mi secreto. Es muy sencillo: Solo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”
¡Cuánto mejor sería este mundo si aprendiéramos a mirar con el corazón!. La gran mayoría de las personas tenemos el corazón encerrado en la oscura prisión que compone nuestra personal armadura; en el fondo todos somos vulnerables “principitos” que para evitar el dolor y las decepciones erigimos defensas que nos permiten enfrentarnos al mundo con seguridad, aunque el precio que pagamos es también alto.
El amor ideal, como la mujer ideal o la vida ideal, no existen, pero tras el mágico mundo que late detrás de nuestro pecho no importa lo ideal; importan los sentimientos.
Otra frase que define lo que es estar enamorado:
“Igual pasa con la flor. Si amas una flor que se encuentra en una estrella, es agradable mirar al cielo por la noche. Todas las estrellas están florecidas”
Cuando el corazón siente, los ojos ven otro mundo de “estrellas florecidas”, no hay pues situación más agradable que las de vivir en un mundo nuevo sin perder el viejo.
Puede que mi idea del amor sea pueril, desfasada o irreal, pero no corro el peligro de caer en delirios amorosos ya que después de escribir estas líneas volveré a la comodidad de mi segura armadura. Del fuego eterno que todos tenemos, ya solo me quedan rojos rescoldos, pero no se puede olvidar que todo ser humano en su propia esencia, guarda la capacidad de hacer en un instante de un tizón un imponente incendio; ya tenga 17 años o 89.
No es casualidad que el único órgano inmune al cáncer sea precisamente el corazón.
Tampoco soy una persona tan apasionada como para sentir el amor en la forma descrita por Rousseau en “Julia o la Nueva Eloisa” o en el Werther de Goethe; el amor fatalista requiere una predisposición trágica que no va con mi carácter. El amor es una fuerza muy poderosa que mal canalizada lleva a toda clase de desastres tanto en la propia persona como en las personas que le rodean. El lado oscuro que todo poder ilimitado tiene.
Otra característica del amor es que como fuerza nacida del sentimiento no podemos dirigirla y nace sobre quien quiere nacer por encima de intereses o posibilidades. Siempre recuerdo la canción de Camilo Sesto que dice: “Siempre me voy a enamorar de quien de mí no se enamora”. Una máxima común y real, de la que es difícil escapar.
Creo que si se tienen sentimientos por una persona y esta no corresponde a los mismos hay dos buenas salidas para romper la situación; transformar el sentimiento en amistad o alejarnos del objeto hasta que alcancemos la indiferencia ( si alguna vez la alcanzamos)
Estar con alguien que no nos corresponde nos lleva a ser unos Werther de la vida, y la vida, debe tender a la alegría y a la felicidad, no a una insatisfacción melancólica: el mundo esta lleno de flores únicas.
Por una vez, en estos días próximos a San Valentín no me he perdido en fríos razonamientos y reprimidas frustraciones; escribir este post ha sido una buena medicina ya que abriendo la puerta del corazón al universo, he liberado parte de las amarguras y decepciones que en él se esconden. Siempre buscaré encontrar el amor, aunque él no crea ya mucho en mí.
Feliz día de los enamorados a los que tengan esa suerte, que pasen unos días bonitos compartiendo su felicidad; a los demás, siempre nos quedara disfrutar de nuestras “suaves puestas de sol”. Tengamos la esperanza de que en algún lejano planeta hay una rosa que nos espera, incluso quizás, al doblar la esquina de nuestra calle...
Es este sentido, algo de cinismo debe acompañarnos al estilo de Rochefoucauld cuando también acertadamente señala “Con el amor verdadero pasa lo que con las apariciones de los espíritus: todos hablan de ellas pero muy pocos las han visto”

Trataré de volver a escribir en el Blog con una periodicidad más continuada, pero parece que con el año, las Musas se me han ido de vacaciones al Caribe.  

domingo, 13 de enero de 2013

La hora del té


“El té despierta el pensamiento, refresca el cuerpo y calma los nervios. Cuando estás deprimido, el té devuelve fuerza y coraje” (Tsing-Nung)

Llevo mucho días queriendo escribir algo, pero como suele suceder a los que caminamos por los impulsos del espíritu, cuando las Musas de la inspiración nos son esquivas, no somos capaces ni de escribir dos malas frases.
Pensaba escribir sobre Gandía Shore o sobre sujetadores y pechos, pero solo encuentro inspiración en la taza de té que tengo ante mi. No es raro que en los inicios del año suframos una especie de “crisis existencial” en la que muchas de las cosas, que hasta ahora pensábamos como absolutas, de pronto se desmoronan victimas de un relativismo también absoluto.
Si uno es lo que piensa y cree, es inevitable considerar que una crisis en los pensamientos y en los valores conduce inexorablemente a lo que podíamos considerar una “crisis existencial” de la escala de los valores que ponemos en cuestión.
Cuando el mundo en cierta forma se está marchando a la mierda, toca quizás buscar la tabla de salvación en el propio interior de la persona y comenzar una vez más la construcción de un nuevo edificio de ideas y valores con los restos de los antiguos principios.
En esta tarde un tanto filosófica quiero “despertar el pensamiento” de forma que en las ruinas de mis ideas y en mi inspirado bloqueo, no me queda otra que disfrutar de una humeante y deliciosa taza de té. Una simple taza de té en la que poder dar a los sentidos entretenimiento y a la mente calma.
¡Cuantos problemas nos evitaríamos si antes de actuar de forma completamente alocada e instintiva decidiéramos detenernos, calentar agua y disfrutar de 15 minutos de calma!
Una de las plagas de estos tiempos modernos es la de la prisa, las personas tienen tanta prisa que al final se convierten en mecanos tontos al compás de relojes digitales; si al menos tuvieran relojes de cuerda como los del “conejo de Alicia en el País de las Maravillas” algo de imprecisión e imaginación conservarían.
No hay tiempo para comer, para hablar, para quedar con amigos, todo es apresurado rápido para “aprovechar el tiempo” para no vivir en definitiva.
Así pues, invito al lector a compartir el presente té que ya esta listo para ser servido y disfrutar de un momento de intimidad en la charla de la verdad; la que siempre se tiene con uno mismo.
Buscamos desaforadamente la felicidad, luchamos con todas nuestras fuerzas para alcanzarla pero... es cuando nos detenemos cuando somos felices.
En cada sorbo de mi té “Earl Grey” puedo encontrar el recuerdo de los besos pasados y el deseo de los besos futuros, el aroma del deseo y del amor y por unos instantes, en la calma del espíritu, soy verdaderamente feliz.
Con el último sorbo se que el reloj volverá a correr, que la realidad volverá para quedarse y sin embargo, una enigmática sensación de sosiego permanecerá en mi hasta el desconocido e incierto día de mañana.

miércoles, 2 de enero de 2013

Del egoísmo en el Sexo


“Nos sentimos cargados aún con la deuda que sus pasados servicios nos han prestado hasta que hayamos podido recompensarla, hasta que podamos ser instrumentos de promoción de su felicidad” (Adam Smith)

Muchos filósofos, religiosos y moralistas a lo largo de la historia han criticado el carácter egoísta que manifiesta el ser humano en su vida ordinaria, yo por el contrario, me uno a los que consideran que el egoísmo moderado es más que necesario para conducirnos en este mundo.
Somos naturalmente egoístas en grado moderado desde el mismo momento en que cada uno de nosotros somos los mejor dotados de cara a saber nuestras necesidades y satisfacerlas.
En el ámbito sexual esto se manifiesta en que cada uno estamos en mejor disposición que nadie para conocer nuestras necesidades, nuestros gustos y como transformarlos en el mayor placer posible.
El egoísmo así es bueno mientras nos permita no solo considerar nuestra propia satisfacción, sino empatizar con la del otro; es decir, que el egoísta placer propio se vea incrementado con el placer egoísta del otro para transformarlo en un “placer compartido”
Es evidente que mi orgasmo no lo va ha disfrutar como tal el otro, pero no se nos escapa que cuando la persona con la que estamos tiene un orgasmo en cierta forma yo lo comparto por simpatía y participo de una excitación muy vívida de su placer. Suelo señalar que las claves del buen sexo radican en compartir y disfrutar de reciprocidades placenteras.
Si mi egoísmo excede lo que yo llamo el “nivel natural” lo que sucede es que centrado solo en mi propio placer, no sumo al mio el del otro y por más intenso que sea mi deleite, en realidad, me estoy perdiendo una parte muy importante del placer sexual.
Yo considero el sexo como algo intrínsecamente dinámico, libre e imaginativo y por eso deploro ese egoísmo provinciano que lleva a un placer pigmeo que, centrado en uno mismo, es incapaz de compartir nada más allá del semen.
Tampoco soy partidario de la reciprocidad absoluta que últimamente tanto se comenta, esa que señala que: “te la chupo si tu me comes” o cualquier contrapartida por el estilo.
Cada encuentro sexual responde a un momento determinado y a un contexto propio de forma que igual que un día se agradece que te hagan una manada, otro resulta mucho más excitante y placentero hacer un cunnilingus.
El sexo no sigue principios matemáticos aunque de igual forma no admite el escaqueo. Si una practica sexual no gusta y uno no se siente bien haciéndola, lo mejor es señalarlo tal cual y no poner mil escusas mientras el otro también, con algo de pesar, hace lo que tampoco le gusta. Conocí una pareja en la que el chico se quejaba amargamente de que su pareja se negaba ha hacerle mamadas, y sin embrago el si le comía el coño muy a menudo a ella. Yo le pregunte: ¿Pero te gusta comérselo?. El respondió: “Nada lo odio, pero lo hago para que se anime y alguna vez me la chupe”
Que quede claro que tan egoísta es la aptitud del que “coercitivamente” trata de obligar por diversos métodos a que el otro haga lo que no quiere hacer, como el que se deja hacer para después no hacer ni intentar compensarlo de alguna forma.
En el caso anterior, bien podría ser que a ella no le gustara practicar el sexo oral pero que obsequiara al chico con una lencería sexi o cualquier propuesta imaginativa, morbosa y placentera. Yo al chico le recomendé que practicaran el 69 y de esa forma hiciera imposible el escaqueo en caso de que se animarán a hacerlo.
El sexo pone a nuestra disposición mil variables capaces de equilibrar la forma de dar y recibir placer, lo que en el fondo en la esencia del sexo.
Normalmente el equilibrio nunca es perfecto, pero hasta el metre más experto al llenar las copas de vino, raramente las llena exactamente igual.
En este campo cuanto más se conozca una pareja es lícito pensar que más hacia el equilibrio estaremos andando, siempre que se hayan establecido bajo unas premisas de igualdad, claro.
Muchas veces he criticado al hombre patológicamente egoísta y vulgar cuyo principal deseo es meterla y correrse a los 3 minutos sin más consideraciones hacia la mujer, al igual que son criticables esas otras ocasiones, más raras, en las que el orgasmo de ella concluye con su compañero olvidado y con la polla tiesa.
En el sexo creo que la virtud esta en dar y recibir para ser capaces de compartirnos sin complejos. Dar para recibir; es una gran norma que yo siempre trato de cumplir y que en este principio de año, resulta un propósito a seguir de lo más loable.  

jueves, 27 de diciembre de 2012

Los rituales de fin de año o "Buscando un Beso a Medianoche"


Durante años trabajé en un videoclub y en noche vieja siempre trataba con la que yo consideraba mi gente. Almas vapuleadas que odiaban el esplendor de esa noche, que preferían regodearse en la autocompasión silenciosamente y en privado emborrachándose de romanticismo ficticio y desengaños propios y agenos. Ese era yo, un tipo solitario, triste, esperando que terminara la noche, pero... a veces te hundes tanto que ya no eres capaz de seguir adelante.”(Buscando un beso a medianoche)

Para escribir la última entrada del año no he encontrado tema más inspirado que el que siempre me sugiere la película “Buscando un beso a medianoche”, una película de cine independiente estadounidense dirigida en 2008 por Alex Holdridge con medios escasos y mucho talento.
El tema es más que propio para estas fechas pues trata del tradicional beso que justo en el cambio del año se dan las parejas en EEUU; será tema de carácter, ellos empiezan el año con un beso y nosotros con doce uvas...
Queda muy bien reflejado el sentido de este beso de medianoche en la siguiente frase que extraigo del film:

El beso de medianoche, no es un beso cualquiera. En el se concentran las esperanzas y el romanticismo de todo el año. Y ese beso super valorado que requiere tantas llamadas, sms, planificación, prisas y copas para que se haga realidad se da en un momento en el que el tiempo salta a la palestra. En el que se hacen evidentes el peso del año que entra y las oportunidades perdidas del año que se deja atrás.

Así en estos días en USA es cuando más éxito tienen las páginas de contactos y demás medios por los que los “solitarios” buscan alcanzar en un último y desesperado intento, su “beso”.
Me gusta la idea de que un beso resuma un año y empece el siguiente, pues hay mucha verdad en un beso, como muy bien lo definió Alfred De Musset : “Un beso es el contacto de dos epidermis y la fusión de dos fantasías”. Para que perdernos en palabras si todo lo podemos resumir en un beso.
Pero por otro lado, este asunto de aparente intrascendencia no deja de tener un reverso muy amargo para los que solo pueden besarse a si mismos, esos de los que habla el texto de abre esta entrada.
Siempre he considerado que el hombre es un animal de símbolos y que si bien me parece aceptable guiarse por ellos, no se debe caer tampoco en un ritualismo vació o en la frustración de su ausencia.
Habrá hermosos besos de medianoche de amor y sentidos, pero ello no nos puede impedir ver que también habrá “besos de medianoche” vacíos y sin ilusión, con lo cual, también puede resultar más amoroso besarnos a nosotros mismos.
En estos días muchos nos perdemos en un cierto hedonismo descontrolado mientras pensamos en los “buenos propósitos” que consideramos necesario establecer para el año que viene; esos que el día 3 o 4 de enero se van a la porra, salvo algunos “virtuosos” que los conservan hasta mediados de mes.
Con el año nuevo se deja de fumar, de beber, de comer, alguno hasta de follar...otro empezará su vida sana y deportiva...Pero en realidad empezamos el año metidos en un furor de cotillones, fiestas y bares que en si mismo contradicen todo lo anterior.
Nuevo simbolismo, si no empiezas el día del año con una resaca de caballo es que no lo has celebrado bien; y encima toca “soportar” la comida opípara que la familia celebra el día uno y para la cual tu estómago ni está, ni se le espera...
Hace unos días vi un mensaje muy bueno en el que se decía: “Mi deseo para estas Navidades es dormirme el día 23 de diciembre y despertarme el 7 de Enero”. Sería tema para un “Cuento de Navidad” el traer un extraterrestre antropólogo a la tierra y que analizara las barbaridades de todo tipo que los humanos hemos ritualizado para estos días.
Yo reconozco que soy el primero en someterme a esta “normativa” de ritos y costumbres y que seré el primero en atragantarme comiendo las uvas, pero no es menos cierto que mi sentido de la ironía también me lleva a disfrutar internamente del cúmulo de despropósitos de veo a mi alrededor; quizás después de todo tengo vocación de “extraterrestre antropólogo”.
No quiero terminar este último post del año sin desear una muy feliz entrada y salida de año, y si podéis, después de sobrevivir a las uvas, no dejéis de dar un “beso de medianoche”.

¡Feliz y Prospero 2013!

lunes, 24 de diciembre de 2012

¡Felices Fiestas!

Aprovecho esta felicitación de Navidad para agradecer a todos los que han participado, leído o seguido este Blog. Sin vosotros hace mucho que habría tirado la toalla y  pasado al mundo del silencio. GRACIAS A TODOS y mis mejores deseos de FELICIDAD para estos días.



sábado, 22 de diciembre de 2012

Aliaa Magda Elmahdy o un nuevo desnudo en favor de la libertad.






“Una religión que sin escrúpulo declara la guerra a la Razón a la larga no se sostendrá contra ella”
(Emmanuel Kant)

Resulta curioso que un año después, la valiente activista egipcia Aliaa Magda Elmahdy haya tenido que volver a desnudarse para reclamar las libertades políticas e individuales que la nueva Carta Magna vuelve a conculcar en favor de la “sharia” (legislación islámica). Su cuerpo aparece como un bello lienzo en el que valientemente señala: “La sharia no es una Constitución”.
Los países árabes tienen el grave problema de estar haciendo una revolución contra la tiranía en favor de una tiranía aún peor: la islamista.
Si como decía Marx: “La religión es el opio del pueblo”; estas revoluciones nacen ya drogadas cuando en países como Egipto pretenden establecer la ley islámica como base fundamental de sus principios constitucionales.
Aliaa ya sorprendió al mundo cuando se desnudo en un fotomontaje revindicando los derechos de las mujeres egipcias y de todas las mujeres sometidas al yugo del islam. Encontró entonces esta mujer un arma poderosa con el que subvertir la hipócrita moralidad egipcia basada en un terrible puritanismo religioso: su hermoso cuerpo desnudo.
Siempre he señalado que a mi parecer un desnudo integral es bello, pero por si solo no hay nada erótico en el; la excitación y la lujuria radican entonces solo en la mente calenturienta de quien lo ve.
Evidentemente en este caso el desnudo de protesta carece de todo erotismo al ser puro y virginal en favor de la libertad que se reclama, como en el cuadro de Delacroix, Aliaa es la libertad guiando al pueblo en las procelosas aguas de una revolución que puede descarrilar por culpa de una religión medieval y supersticiosa.
Una nota curiosa que he visto al informarme sobre la noticia es la gazmoñería de nuestros diarios, solo “Público” daba la foto protesta sin censura, los demás cortaban el desnudo hasta hacerlo “decente” y solo visible el cuerpo de Aliaa de cintura para arriba. Parece que unos pechos protesta si son admisibles pero no un pubis protesta.
En este sentido los medios alemanes demuestran estar a años luz de nuestra moralina de autocensura.
El desnudo integral de Aliaa es la noticia, pues la libertad o se adquiere íntegra o no es libertad.
En nuestro querido país que en apariencia tan poco complejos conserva y donde el sexo esta mitificado, parece que una mujer desnuda que clama la libertad de su pueblo nos resulta incomoda y hay que recortar la foto original para no molestar a los pervertidos de siempre.
Desde estas líneas quiero mandar todo mi apoyo a Aliaa y a la justa causa que defiende y de la que ya es símbolo y abanderada; ojalá muchas mujeres y hombres como ella decidan arriesgarse a luchar por la verdadera libertad a la que tienen derecho. El pueblo egipcio aún tiene mucha lucha por delante, pues la primera tiranía a caído, pero la de los islamistas esta presta para sustituirla.
El fanatismo durante un tiempo puede imponer el terror, pero como bien señala la frase de Kant con la que abro este texto, a la larga solo la razón vencerá y con ella la libertad, la igualdad, la justicia y la virtud.