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jueves, 6 de diciembre de 2012

Decepciones e ilusiones


“Adoro este libro. Me encanta porque dice que si dos personas están predestinadas a estar juntas, lo estarán, incluso si algo las separa. Que la magia existe” (El encanto de la Bestia)

Resulta curioso como cuando uno en la vida real tiene que llevar a la práctica las ideas que le sostienen, en muchas ocasiones se siente terriblemente perdido.
La vida va poniendo en nuestro camino personas, que en muchas ocasiones, tal y como llegan se van junto con nuestras ilusiones rotas. Por suerte, nuestra existencia es un constante fluir en el que como se suele decir, cuando una ventana se cierra, una puerta se abre; si algo me ha enseñado la vida es que precisamente la inteligencia emocional radica en no aferrarse a lo terminado para poder mirar al futuro.
En el plano afectivo, cuando una persona “desaparece” de nuestra vida lo mejor es mirarla sin rencor, desearle lo mejor y mirar con mirada limpia el horizonte. ¡ Cuántas personas destrozan su vida aferradas al dolor y al odio de relaciones pasadas que solo les pueden proporcionar más resentimiento!
Yo hace unos días sufrí una decepción que me ha enseñado que si uno trata de cambiar su propia naturaleza, o pierde su esencia o termina explotando.
Pero a la vez, cosas que parecían imposibles vuelven a recordarnos que los sueños pueden ser realidades a poco que mantengamos la atención y la calma, a poco que en las imperfecciones de los demás encontremos su propia humanidad.
Empezar el camino del conocimiento de otra persona significa recuperar los latidos del corazón, recuperar las ilusiones y la fe en el futuro con menos miedo que antes.
Todos tememos que nos hagan daño, pero ese miedo, no solo no evita el dolor, sino que nos limita en la felicidad presente.
Hace algunas semanas mis ilusiones eran restos rotos de fuegos fatuos, hoy, en estos últimos días del otoño, como un perdido colegial siento la brisa de la primavera sobre mi pecho. Eso es la vida, una constante sorpresa, un constante cambio que hay veces que nos sorprende para bien.
Siempre he dicho que en este mundo es muy complicado encontrar un ser hermano capaz de acompañarnos en este duro camino que es la vida, pero después de cada decepción nunca nos hemos de dar por vencidos, pues en la siguiente esquina puede uno encontrar el compañero de viaje con el que nunca antes soñó.
Yo suelo ser realista y tratar, desde las verdades de la vida, de no dejarme llevar por las fantasías, pero hay ocasiones en las que aunque en nuestro vuelo demos en darnos un talegazo contra la pared; merece igualmente la pena volar, aunque solo sea un ratito.

martes, 27 de noviembre de 2012

Melancolías de Otoño


“Hay millones de personas que anhelan la inmortalidad y no saben qué hacer en una tarde lluviosa” (Susan Erzt)

El otoño siempre me a parecido una de las estaciones más hermosas del año; es como si todo retornara desde los excesos del verano a la moderada y melancólica elegancia de un tiempo de lluvia y frio.
En estos días yo mismo me he sumido en una especie de abulia melancólica en la que la vida pasada, presente y futura pasa ante mí con tonos ocres y matices amarillos. Si la melancolía es la alegría de estar tristes el otoño nos llama a la felicidad.
Estos días me han traído desilusiones, pero también nuevas esperanzas, y entre unas y otras es necesario mantener en lo posible la calma que siempre nos proporciona esas pequeñas felicidades que componen la vida.
Comentaba un amigo que lo malo que tiene la soledad es que cuando te acostumbras a ella, ya no quieres otra compañía, y sin ser tan drástico, es verdad que el otoño nos invita a refugiarnos en nosotros mismos.
Me parece una gran verdad la frase que señala que “las ilusiones perdidas son verdades halladas”, pero por mucho que las nubes no dejen de arrojarnos agua finalmente sabemos que saldrá en sol.
Pienso que la juventud de una persona no se mide por los años físicos del cuerpo sino de la capacidad que tiene esa persona para ilusionarse, para levantarse por las mañanas en el asombro de lo que le deparara el nuevo día.
Ya caminamos por los postreros días de noviembre pero en esta plenitud otoñal quiero que como las hojas que caen de los árboles, todo lo “muerto” y “agonizante” que hay en mi también caiga al suelo para fertilizar las verdes esperanzas del futuro.
Muchas personas tienen la tentación de agarrarse a las cosas muertas, tanto en el plano personal como sentimental y de relaciones, sin entender que lo muerto raramente resucita, y en ese empeño absurdo no dan oportunidad al futuro.
Después de estas pequeñas reflexiones invito al lector a que se pierda durante una hora en una declinante arboleda y disfrute de un reencuentro consigo mismo; aunque será igualmente inspirador si comparte ese paseo con alguien especial.

jueves, 15 de noviembre de 2012

La cortesía en el Sexo


“Donde no hay intimidad , no existe sexo refinado” (Marqués de Sade)

Hoy en el campo sexual tenemos a nuestro alcance medios que hace algunos años ni tan siquiera era posible soñarlos, pero aun así, siempre hubo gente refinada dispuesta a hacer del sexo no un medio, sino un fin.
Es una pena que una gran mayoría de personas no haya descubierto el sexo de verdad sin superar la mediocridad del “mete y saca” y algo de sexo oral.
Es por eso que el sexo tal cual lo considero yo va indisolublemente ligado a la idea de cortesía, elegancia y placer.
La cortesía en el sentido de el cariño y la amabilidad a la hora de tratar al otro, de considerar siempre que hay más que un simple cuerpo a utilizar. No se trata de tomar el té entre “acto y acto” pero si de disfrutar del otro en todos los sentidos. Hay veces que los “insultos” entran dentro del morbo del momento, o en otras practicas otros elementos nada “corteses”, pero aun en esas practicas, hay gran espacio para lo “educadamente bien hecho”. La cortesía incluye cosas como la higiene, la suavidad, la pulcritud...etc; cosas que se dan por supuestas pero que nos pueden llevar a desagradables sorpresas.
Mientras, por elegancia en el sexo conceptúo la unión de la imaginación, la sorpresa y el refinamiento. Por eso me parece tan acertada la frase del Divino Marqués con la que abro el post, y es que con alguien con el que no se tiene intimidad suficiente, es difícil tener sexo refinado y elegante, capaz de procurarnos placer y sensaciones por encima de la propia mecánica sexual.
Aquí entra todo el campo de los “complementos sexuales”, todo lo relacionado con juguetes y productos sexuales. Sigue pareciéndome una “delicatessen” muy erótica el usar un pincel para pintar con “pintura” o “sirope” , el cuerpo del otro, y retirarlo después con la sola ayuda de la lengua...puede parecer algo “muy visto”, pero ejecutado con delicadeza y morbo, puede llevarnos a las más altas cotas de sensualidad.
Nunca la imaginación debe detenerse a la hora de pensar en practicas refinadas más allá de las propias del acto.
Mi última idea, que aún no he practicado y que intentaré poder hacer realidad cuando las circunstancias me lo permitan, es usar el cuerpo desnudo de mi acompañante como “papel” y escribir con pluma y tintero sobre él. ( En el mercado erótico existen productos para este fin).
¿No resulta refinado, elegante y erótico sentir en la piel el cosquilleo de una pluma al deslizarse en la formación de las palabras?.
Como esta idea hay miles que todos podemos disfrutar a poco que encontremos un compañero/a de intimidad y no nos encasillemos en “lo de siempre”.
El enemigo de lo elegante, es lo vulgar y sin imaginación corremos el riesgo de que el sexo se convierta en algo mecánico que termine vulgarizándose.
Me parece fantástico que algunas parejas decidan probar todas las posturas del Kama-Sutra, pero desgraciadamente es muy raro que concedan la importancia necesaria a todo el preliminar antes del coito. Pienso que el refinamiento en el sexo no está en las posturas del coito, sino en el morbo y excitación que somos capaces de crear antes del mismo; y es en los juegos, en la lencería, incluso en el entorno, donde infinitamente podemos desarrollar nuestra imaginación. (Incluso nacen nuevos nichos de negocio, como vi hace unos días en Madrid donde se había creado una peluquería de pubis)
Por último y unido intrínsecamente con la “cortesía” en el sexo esta el del placer que nos reporta su practica. No solo es un falta de educación dejar al otro “a dos velas” sino que es imperdonable. Hablo de placer, pues actualmente vivimos un sexo obsesionado con el orgasmo, y si bien esta muy bien disfrutarlo, creo que es un error ponerlo como la piedra angular de todo. Podemos tener un sexo fantástico sin orgasmo, y un sexo mediocre con él.
El ejemplo sería el hombre que penetra a una mujer sin ningún preliminar y en tres minutos se corre; llega al orgasmo, pero desde mi punto de vista no ha llegado ni a tener sexo.
Obsesionemonos con el placer, con las sensaciones, con el disfrutar de nuestro cuerpo y con el del otro, con que el sexo es una forma de expresar infinitud de sensaciones y cosas, y no una simple búsqueda orgásmica.
Solo con estas premisas podremos entender lo que es la cortesía en el sexo y disfrutar de lo que señala Sade como “sexo refinado”.

jueves, 8 de noviembre de 2012

De la infidelidad


“No se puede amar sin libertad, no se puede amar estando prisionero” (Jorge Bucay)

Hace unos días leía en el consultorio de una revista un caso que me llamó la atención. La consulta trataba sobre una chica que se había enterado de que el marido de una buena amiga, que acababa de tener una hija, le era infiel. Ella preguntaba si era conveniente decírselo a su amiga o no. En la respuesta del consultorio después de una serie de vanas consideraciones se inclinaban por que se lo comentara; yo también era de la mima opinión.
Precisamente porque amo la libertad, y aunque “a priori” se pueda pensar lo contrario, soy radical a la hora de abordar el tema de la infidelidad, defendiendo la tolerancia cero con la misma.
Parto de la base de que cuando se establecen relaciones afectivo-sexuales con otra persona, ambas partes tienen un papel en blanco para definir esa relación.
Normalmente toda relación se va definiendo conforme se va desarrollando y muchas veces, las condiciones en la misma se entienden tácitamente sin necesidad de que expresamente se señalen; pero ello no nos exime de su cumplimento.
En este sentido yo siempre he preferido pasarme por exceso que por defecto, pues lo “tácito” muchas veces termina siendo confuso y llevando a malentendidos; siempre es mejor dialogar las cosas que sobrentenderlas.
En este “papel en blanco” de las relaciones nada nos impide señalar si habrá o no exclusividad sexual o afectiva; somos libres de considerar como queremos funcionar y en cada pareja es conveniente una forma particular de hacer las cosas; sin que unas fórmulas sean mejores ni peores. He conocido parejas liberales, que son modélicas en sus afectos mientras que he visto parejas sumamente mojigatas sin ningún encanto ni cariño.
Elemento importante es considerar que en cualquier momento cada uno puede redefinir las condiciones tácitas o expresas en las que se asienta la relación, si bien la otra parte también es libre de renegociarlas, asumirlas o dar el tema por concluido y buscar nuevos “prados”.
Así por ejemplo, podemos haber establecido una relación “abierta” pero llegado el momento considerar la exclusividad como un elemento asumible, o al revés, pasar de una relación de exclusividad a una feliz relación abierta.
Es por esto que si en una pareja no hay exclusividad sexual es imposible que haya infidelidad pues conforme a lo que he señalado, si no nos comprometimos ha ser fieles es evidente que no podemos ser infieles.
Pero por el contrario, si se ha establecido una relación de exclusividad y soy infiel, habré sido infiel con el vínculo que establecí con esa persona, lo que quiere decir que no solo he sido infiel con ella, sino también con mi mismo, ya que ese vínculo relacional estaba conformado por nuestras dos voluntades.
De este razonamiento se concluye la importancia capital que tiene el compromiso de fidelidad cuando se establece en una pareja, mientras ellos decidan mantenerlo como tal; una vez producida la infidelidad, el daño al vínculo y a la confianza de la pareja es muy grave de forma que si bien es superable, lo es difícilmente.
Si estoy cansado de hacerlo con Fulanita y la exclusividad sexual con ella me frustra, lo correcto es hablarlo con ella y ver por donde puede ir nuestra relación, pero en ningún modo dedicarme a echar una “cana al aire” con la primera que pueda.
Me resulta curioso ver aún el machismo que impera en nuestra sociedad, pues parece que socialmente esta admitido que el hombre pueda tener sus “líos” mientras que la infidelidad de la mujer esta mucho peor vista. No hay escusas respecto a temperamento, a debilidades carnales...etc, la infidelidad donde se produce daña gravemente el vínculo, y si es consentida sin que la relación sea reconsiderada, muestra una gran falta de estima por parte del consentidor.
Si estoy con alguien estoy con ese alguien porque de todos los seres del mundo he decidido libremente estar con esa persona en concreto, y ella ha decidido lo mismo respecto a mi; eso es lo bonito y mágico de toda relación.
Los celos, los engaños, las infidelidades son mezquinas muestras de relaciones insanas y de cuanto nos queda a la sociedad y a las personas por evolucionar en el campo afectivo-sexual.
La libertad no es hacer lo que a uno le place en cada momento, está en establecer libremente unas normas y en respetarlas; poner límites sin más condicionamientos que los de mi propia voluntad. En la carencia de límites no hay libertad, tan solo esclavitud.
Es verdad que el deseo y el sexo son poderosos motores capaces de nublar los sentidos y proponernos para su satisfacción poner en riesgo muchas cosas, pero es nuestra responsabilidad sobreponernos a ellos y ser más que unos simples seres concupiscentes. La coartada social de que “el hombre es infiel por naturaleza” no deja de ser una tontería absurda que ya va siendo hora de desterrar; los hombres y las mujeres somos iguales y es por eso que nuestras relaciones también lo deben de ser.
Una noche de pasión con una desconocida puede estar bien, pero si ello pone en riesgo las cientos de noches con la mujer que más deseo en este mundo... ¿me merece la pena?
Y si no soy capaz de mantener la exclusividad, lo más sensato es no poner en el vínculo este elemento, pues yo soy libre junto a la otra persona de introducirlo o no en nuestra relación, pero si lo pongo, debo respetarlo.
Pido disculpas por lo farragoso que puede resultar este texto, pero hay veces que las apariencias no nos permiten ver los principios y el tema de la infidelidad trasciende con mucho el simple “morbo” sexual.

sábado, 3 de noviembre de 2012

La vida propia de un Blog


“Un fuerte abrazo desde estas perdidas montañas de un exiliado marqués que todas las noches mira a las estrellas en busca de respuestas y con la aurora pierde todas las certezas” (Cartas desde la montaña)

Era mayo de 2011 y mis ilusiones estaban perdidas, ya solo me quedaban verdades y la certeza de que una vez más había hecho el “gilipollas”. Pero aquella tarde decidí salir de casa y mientras paseaba, fui a la librería y me compré “el libro”; ese libro era: Las 120 Jornadas de Sodoma.
Hacía meses que había creado un blog con ese título, pero hasta entonces solo era vacío; después de aquel día todo cambio, y me uní al club de lo “bloggeros”.
Puedo decir que este Blog solo me ha dado satisfacciones, sobre todo gracias a los están detrás de las pantallas del ordenador y amablemente se deciden a leerme.
Yo desde el inicio me propuse hablar abiertamente de todo aquello que en sinceridad creo que tiene interés en ser puesto en común. Evidentemente la temática que suelo tratar en mis entradas es sexual, pero no es menos cierto que muchas veces me escapo de ella, pues no siempre uno está inspirado y “no solo de sexo vive el hombre”
Creo que a todos los que escribimos Blogs nos ha pasado, que hay momentos en los que por la cabeza se nos pasa dejar de escribir, ya sea por falta de tiempo, de interés...
Hace un año por estas fechas pensaba dejar morir el presente Blog, las circunstancias que lo originaron habían cambiado y mis intereses caminaban por otros horizontes; pero fue una mujer a la que admiro, la que me animó a no dejar de escribir, a continuar el agradable camino de la escritura, el bonito sendero de compartir impresiones con otras personas.
Lo mágico de la red es que aquí todos somo iguales, estemos donde estemos, pensemos como pensemos, seamos hombre o mujer, alto o bajo, negro o blanco... No deja de ilusionarme cuando los hermanos del otro lado del “charco” se pasan por aquí; gentes muy distantes pero a la vez muy cercanas.
Como muchas veces repito, el propósito principal de este Blog es el tratar los temas sexuales desde una perspectiva real, tratando de romper con los mitos que constantemente siguen rodeándonos. 
Desde el Sado al sexo más prosaico, todo forma parte de nuestra realidad ya que la gran mayoría de las personas somos seres sexuales con una decidida inclinación al placer. Resulta curioso como ahora, en la era del conocimiento y la tecnología, las tinieblas siguen ocultando a todo lo relacionado con el sexo, pues lo que la sociedad consume, en el fondo, no es más que frivolidad “sexualizada”, y eso de sexo tiene muy poquito.
Mucho me queda por escribir y solo pido tener las ganas y el empuje de continuar haciéndolo, eso si, siempre me sentiré eternamente en deuda con aquellos que amablemente decidís participar de mis palabras; a vosotros dedico esta entrada y este Blog. GRACIAS.

martes, 30 de octubre de 2012

Ruby Sparks o una nueva Galatea

Uno podría leer este libro y pensar que es magia, pero enamorarse es un acto de magia. Y escribir también lo es. Se dijo sobre el Guardián del Centeno: “El milagro poco común de la ficción ha sucedido de nuevo. Un ser humano fue creado a partir de tinta, papel e imaginación”. Yo no soy J.D Salinger, pero fui testigo de un milagro poco común. Todo escritor puede atestiguar en el estado más afortunado y feliz, que las palabras no provienen de uno, sino que pasan a través de uno” (Calvin-Película: Ruby Sparks) 

Hace unos poco días han estrenado en los cines una deliciosa película cuyo tema principal parte del sempiterno mito del Pigmalión; asunto que ocupo un post en este Blog no hace mucho.
En esta película se sustituye al rey de Creta por un escritor y a Galatea por Ruby Sparks y tenemos ya parte del tema principal desarrollado, aunque precisamente son las “variaciones sobre un mismo tema” lo que caracteriza el placer de ver este film y nos lleva a nueva reflexiones.
Si algo siempre me ha encantado de la mitología greco-latina es que en sus historias hay elementos eternos nacidos de la propia esencia de la naturaleza humana, y mientras el hombre exista siempre nos acompañarán estos mitos.
Esta vez, el elemento que me interesa tratar no esta en la parte del “cambiado” o de Galatea, sino de la parte del “cambiador” o Pigmalión.
Es evidente que Pigmalión para bien o para mal no podía ser un ser “ordinario”, pues por naturaleza el objeto de deseo del hombre se asienta sobre cuerpos reales, mujeres de carne y hueso muchas veces alejadas del academicismo propio de una estatua de mármol. Vemos pues que estamos ante un hombre solitario y soñador que dentro de su mundo, busca ese amor que ve inalcanzable en la realidad. Pigmalión no busca una mujer real, no desea una mujer real, busca “su” ideal de mujer, “su” ideal de belleza, “su” ideal de relación; es por lo tanto un ser que en parte esta fuera de la realidad, un gran soñador a fin de cuentas.
Partiendo de estos conceptos, la estatua de mármol representa la estática materialidad de una idea, que como tal es inanimada, pues la belleza y perfección solo pueden mantenerse en ella en su condición de estatua.
En el momento que Galatea cobra vida, deja de ser perfecta y es aquí donde con mucho acierto la película basa su desarrollo.
En un primer momento al ver el mito clásico podríamos pensar que la historia de amor entre Pigmalión y Galatea es perfecta, con un bonito final feliz de: “vivieron felices y comieron perdices”, pero...¿realmente podemos concluir que la vida de estos dos amantes sería feliz?.
La película nos muestra la vida de estos dos “seres” una vez producido el milagro de la materialización en la realidad de Galatea, y me parece fantástica la forma en la que nos muestran esa vida ordinaria de la que el viejo “mito” no nos dice nada.
No voy a desvelar más sobre el film para no quitar placer al lector si se decide por verlo, digamos que yo lo recomiendo sobre todo porque no dejando de ser una “comedia romántica”, es una producción de cine independiente que se libra de los edulcorantes propios del cine comercial americano.
La pregunta que planteo al lector ahora es: ¿Crees que como Pigmalión podrías ser capaz de crear un ser perfecto para ser tu compañero en la vida?
Yo opino que cuando una relación nace tan sumamente desequilibrada, y donde una individualidad parte de otra, hay muchas posibilidades de que todo sea un desastre.
O el ser dependiente finalmente busca su libertad, o el “creador” sufre la frustración de ver como su idea perfecta, se ha trasformado un una realidad imperfecta.
Por mucho que nos cueste reconocerlo, el hombre fue creado para ser un eterno insatisfecho y es en los limites a nuestros deseos donde hemos de encontrar la calma que conduce a la felicidad.
No se es más feliz por ver como todos nuestros deseos son satisfechos, esto muchas veces conduce a los más terribles desastres vitales, se trata de ser feliz dentro de nuestros personales condicionantes, dentro de nuestras frustraciones e insatisfacciones.
Por eso creo que frente a lo que a priori podría parecer, la pareja Pigmalión -Galatea debería pasar por serios obstáculos para poder efectivamente consolidarse como una unión feliz. No doy el fracaso por seguro solo porque Galatea es un ser “nuevo” con una ilimitada capacidad de evolucionar y por ello, capaz también de arrastrar con ella a la realidad a Pigmalión. Mientras uno vivía en al realidad pero soñaba con las ideas, el otro vivía en las ideas para soñar con la realidad.
No quiero terminar sin volver a recomendar a quien le hayan parecido interesantes estas reflexiones la visión de “Ruby Sparks”, no solo se divertirá, también podrá revivir el viejo mito y nacer a nuevas reflexiones sobre el mismo; como me ha sucedido a mí.
(Lamento no poder tratar otro tema interesante que desarrolla la película y que versa sobre la literatura y la creación literaria, pero tampoco se trata de aburrir al amable lector que por aquí tiene a bien transitar.)

viernes, 26 de octubre de 2012

Del Sexting o Sexteo

Sexting: Envió de contenidos eróticos o pornográficos por medio de teléfonos móviles u ordenadores.

Llevo tiempo queriendo escribir sobre este nuevo concepto sexual que ha saltado a la palestra pública  a raíz del “affaire” de la concejala Olvido Hormigos y la difusión de su video erótico.
Es curioso que al principio el termino sexting se aplicara a la los mensajes de texto de contenido sexual, para después conforme evolucionó la técnica, pasar a denominar el  envió de fotos y vídeos.
La modernidad pone en nuestras manos cosas que hace años eran impensables o de complicada ejecución. Por ejemplo, el simple hecho de tener una foto desnudo/a antes de la aparición de las cámaras digitales obligaba a pasar la foto por la vista indiscreta del operario de la tienda de revelado.
Yo mi primera foto tal cual Dios me trajo al mundo me la pude hacer gracias al regalo navideño de una cámara Polaroid.
Hoy no hay más limites que los que cada cual ponga, es ese el peligro que se corre, pues como suelo decir, la libertad hay que saber usarla ya que de lo contrario, puede llevar a más problemas de los apetecibles.
No voy a negar que puede ser muy excitante tener una foto de tu “chica” o de tu “amiga” desnuda o en poses sugerentes, o incluso tener un video en el que se inmortaliza una noche de “pasión y lujuria”, pero eso es lo complicado; la vida es un constante fluir y la que hoy es tu fiel amante, mañana puede ser tu más cruel enemiga.
Yo comparo la situación actual con la que se daba en los siglos XVIII y XIX con la correspondencia epistolar entre amantes. En aquel tiempo que una carta se hiciera pública representaba, sobre todo para la mujer, una auténtica tragedia, de forma que cuando una “relación” se malograba la aptitud más caballerosa por ambas partes era la destrucción o la devolución de las comprometedoras misivas.
Eliminadas las pruebas de lo que había sido, ya no cabía posibilidad de caer en la tentación de ponerlas en circulación. Evidentemente muchas veces esto no se hacia y aparecían chantajes y venganzas de lo más mezquinas. ¿A alguien le suena esta historia?
Pasan las épocas pero como dice la máxima latina: “Nihil sub sole novum” 
Ahora chantajes, venganzas y demás historias se suceden a costa de excitantes momentos inmortalizados para siempre en un móvil, en una web-cam o en una cámara digital.
El Sexting resulta muy excitante, pero el riesgo que supone realizarlo es más que alto. Yo me puedo acostar con “Futanita”, pero eso queda entre “Futanita” y yo, quedando almacenado en nuestros recuerdos. Pero si lo gravo y me interesa,  el mundo entero puede ser testigo de ese suceso, que “a priori” solo a mi y a ella interesa.
Me acuerdo que antes cuando se salía de fiesta, los recuerdos de aquellas noches locas, quedaban para los presentes, mientas que ahora siempre hay alguno dispuesto a aprovechar al coyuntura y dejar constancia gráfica de lo que no interesa a nadie.
Tenía pensado dar algunos consejos prácticos al respecto del uso del sexting pero el principal es que puesto que no sabemos donde estaremos mañana, es mejor prevenir que curar. Solo si se esta muy seguro de la otra persona puede uno arriesgarse a practicar este excitante juego. Cuando hablo se “seguro”, no me refiero a que la relación con esa persona, sea la que sea, este consolidada pues eso nunca es seguro, sino en que se puede confiar en la rectitud de esa persona ejemplificada en que destruirá realmente el material enviado si se lo pedimos.
La antiguas cartas al estar escritas de “puño y letra” tenían la ventaja de ser “incopiables” mientras que con nuestra técnica, uno con un clip de ratón puede tener las copias que quiera de lo enviado.
Yo desde luego no se si de ese “agua beberé”, pero trataré de evitarlo pues veo en ello muy poco placer en comparación con los inconvenientes que nos pude ocasionar un momento de excitación.
Una opción es que lo que se envíe no nos identifique pues  resulta curioso, pero es más comprometedor una pose erótica en la que no se enseña nada, que por ejemplo hacerse una foto solo de los genitales y mandarla; una polla o un coño no identifican a nadie a nivel general mientras que un rostro, siempre.
Un elemento importante es que, si no tenemos especial interés por el sexteo, es bueno que no provoquemos al otro para que la practique para nosotros.
Otra consideración es que si cada cual tiene material comprometedor, ambos materiales se anulan ya que si alguien hace uso impropio de ellos, el otro podrá también hacerlo del suyo. Esta bien confiar en la otra persona, pero da más confianza disponer de sus mismas armas en caso de necesidad, ya que de lo contrario, uno se encontrará en franca desventaja.
En este sentido, veo aún mucho machismo rancio, pues si se ve en un vídeo a  una pareja practicando sexo, el tío que sale suele ser visto como un “machote” y la tía como una “puta”. Simplemente creo que es por eso por lo que los tíos siempre son más proclives a enseñar esos vídeos y fotos que las chicas; al menos a nivel general.
En fin, se me quedan muchas consideraciones en el aire respecto al sexting o sexteo, pero creo que en lo fundamental he desarrollado mis pensamientos sobre esta práctica sexual de nuevo cuño e imparable desarrollo.