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sábado, 16 de julio de 2011

Nudistas.


“Tomo, pues, de su fruto y comió; dio también de él a su marido, que estaba junto a ella, y él también comió. Entonces se abrieron sus ojos, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; cosieron una hojas de higuera y se hicieron unos taparrabos” (Génesis 3-7)

En estos días de vacaciones, sol y playa me he decidido a escribir unas líneas sobre mis pensamientos en torno al nudismo y en general al desnudo como forma de contacto con la naturaleza.
Parto de mi ignorancia sobre la historia del nudismo, pero desde un pensamiento medianamente liberal, uno no puede dejar de simpatizar, admirar y envidiar a sus practicantes.
¿Qué hay más placentero que el contacto directo con la naturaleza , sentir en viento, el sol y el agua como acaricia el cuerpo sin barreras textiles de por medio?. ¿Quién no a experimentado o sentido la tentación en un apartado lugar de desnudarse y liberar junto al alma el cuerpo?.
Igual que nuestras mentes visten sus pensamientos con prejuicios que las dan calor y abrigo, así el hombre cubre su cuerpo con ropa para abrigarse, no solo del frió sino de la mirada de los demás.
Nada hay menos lascivo y erótico que un cuerpo desnudo, pues no dejando nada a la imaginación todo recupera el estado natural de las cosas; desnudos todos somos mucho más iguales que vestidos. El vestido se ha convertido en una especie de “plumas de pavo real” que sirve para ponernos un status social, un carácter e incluso para proclamar nuestra ideología y nuestra forma de pensar.
Al desnudarnos en una playa o en un río, junto a la ropa dejamos también la imposición social y las vanas apariencias, desnudos somos nosotros libres, sin prejuicios y sin limitaciones.
El nudista es por naturaleza un ser moral de pensamiento cristalino dispuesto a disfrutar de la libertad, dispuesto a volver a ese mítico paraíso perdido. Por el contrario, el mirón, el voyeur es la muestra evidente de donde la represión y la corrupción moral pueden llevar al hombre.
Ángeles y demonios en estos días cohabitan en las playas, y mientras unos rompen su cadenas otros las aprietan más fuerte.
No me gusta la represión legal en ninguna de sus formas pues creo que es el hombre y no el Estado, es quien tiene que tomar sus propias decisiones para establecer sus limites y desarrollar sus ideas. Pero mientras el nudismo y el naturismo nunca deberían ser prohibidos ni exceptuados de ninguna playa o lugar natural, los mirones y voyeur si lo deberían de ser. El que ahora sea todo lo contrario muestra bien a las claras el pervertido orden de valores que tenemos; esta sociedad sigue enferma y acomplejada, y la revolución sexual que se pretendió hacer en los años 60 del siglo pasado, esta muy lejos de poder triunfar.
El voyeur de playa muestra su corrupción, su miseria moral al mundo entero; su mente trabaja en la oscuridad de un alma atormentada quizás por la represión, por los complejos o simplemente por no estar bien follado. Es a estos individuos a los que se debería multar y perseguir, pues son ellos los peligrosos.
¿Qué puede haber de malo en que un menor vea un cuerpo desnudo en una playa?. Un simple anuncio de televisión es cien veces más erótico, y ocultando la naturaleza de las cosas, lo único que se consigue es pervertirla.
En este campo reconozco que soy de los pervertidos, pues mi cultura y educación judeo-cristiana me imposibilitan ejecutar mis pensamientos. No renuncio a practicar el nudismo, pero también debo confesar que, hasta que llegue a acostumbrarme, el como controlar mi erección en la playa será un serio problema.
El hombre comió la manzana del árbol del bien y del mal; el pensamiento libre por naturaleza también tienen sus oscuridades, pero volver a la primigenia pureza me parece un hermoso sueño aunque solo sea durante unas horas en la playa.
Adan y Eva en todo caso fueron unos cretinos, deberían haber comido del “árbol de la vida”; ahora iríamos desnudos, no tendríamos prejuicios y además viviríamos eternamente...

martes, 12 de julio de 2011

Sexo y revolución

“Ejerced, por el contrario, procedimientos diferentes, imponed sobre esos objetos de la lujuria pública las ridículas trabas antiguamente inventadas por la tiranía ministerial y por la lubricidad de nuestros sardanápalos: el hombre, que pronto se volverá tan agriado como su gobierno, celoso del despotismo que os verá ejercer de manera absoluta, se sacudirá el yugo que le imponéis y cansado de vuestro modo de gobernarlo, lo cambiará, como acaba de hacerlo.” (Franceses, un esfuerzo más si queréis ser republicanos-El marqués de Sade)


Cada vez creo más que el sexo, si no mueve el mundo, si mueve una gran parte del mismo. La satisfacción sexual es un anhelo eterno, pues inmediatamente después del orgasmo y pasado el “reposo del placer” los deseos empiezan a inflamar nuevamente el alma y recuperadas la ganas, todo comienza de nuevo.
Desde la masturbación, pasando por la prostitución el ser humano encuentra infinitos caminos a la hora de satisfacer ese volcán interior de deseos que le inunda.
Coincido en señalar que un hombre satisfecho sexualmente es con independencia de otras facetas de su vida un hombre satisfecho y con ello “socialmente” poco peligroso.
Si estoy satisfecho no tengo razones para tratar de cambiar, pues estoy donde quiero estar.
En nuestra sociedad hemos vivido un tiempo de amplia satisfacción sexual, donde rotos los viejos corsés y miedos, se ha permitido aparentemente su pleno disfrute. Pero la libertad sin educación degenera en pueriles simplicidades; a los políticos les ha interesado que follemos, pero no que pensemos, y follar sin pensar es tan prosaico que hasta los perros nos llevan ventaja en estas lides.
Si un humano “bien follado” es normalmente un ciudadano tranquilo y cumplidor de las leyes, un insatisfecho es por naturaleza un revolucionario. Las pulsiones sexuales pueden no volcarse en el sexo, y aunque desconozco los caminos que llevan a ello, pueden terminar satisfechas en otros ámbitos vitales que nada tienen que ver con su primitiva creación.
Ejemplos de personajes históricos hay muchos pero el más paradigmático es el de Maximiliano Robespierre; fue lider de una revolución que pretendía alcanzar la libertad, y no vacilo en aplicar la guillotina de forma sistemática para el sostenimiento de unos ideales que en los medios, estaba traicionando. Un casto varón que en el fondo era un reprimido sexual y que decidió en su estrecha y puritana moral que todos debían seguir su ejemplo. Es curioso, pero los años del Terror 1793-94 si los comparamos con los del “ancien regime” son infinitamente mucho más represores en lo sexual. La libertad política llevó a la represión sexual mientras la tiranía permitía una amplia libertad sexual “bajo cuerda”
El marqués de Sade fue encarcelado no por sus practicas sexuales, más o menos comunes en su época, sino por la indiscreción de hacerlas públicas. En una tiranía la hipocresía es consustancial, se admite todo sin más molestias, salvo que trascienda al público.
Es la vieja Europa consideramos excesivo el puritanismo sexual que aplican en EEUU a sus políticos; pero sin caer en la hipocresía americana hay un sustrato de verdad en considerar importante la vida sexual de los políticos, pues el sexo, es parte de la persona. No se trata de esconder a la opinión pública si un político participa en orgías, se trata de que la sociedad, informada de ello, no le juzgue hipócritamente.
Si en el futuro aparecen cambios políticos y conatos de revolución, se podrá constatar la verdad de lo que digo. Actualmente nuestros políticos son muy prosaicos en lo sexual, normalmente casados con pareja estable y familia; en un panorama de cambio este elemento será la excepción. Yo diría que si bien la revolución devora a sus hijos, también es su amante y por eso, hay caminos diversos que también conducen al placer.
Debemos buscar vivir en una sociedad equilibrada en sexo y de pensamiento, un mundo donde cada cual pueda usar su libertad como más le plazca con el único límite del respeto a los demás.

viernes, 8 de julio de 2011

Carta a un Viajero para Avalón


Querido y estimado Viajero:

Seguramente cuando leas estas líneas hará ya algún tiempo de tu partida hacia las soñadas tierras de Avalón, un viaje tan peligroso y duro como heroico.
Viajar hacía lo desconocido es siempre desconcertante, pero si logras alcanzar  con éxito tu objetivo, todo sufrimiento habrá sido pequeño en comparación con la recompensa hallada. Yo, que vivo encadenado soportando insidias, vejaciones y sometimiento no puedo dejar de alentar tu camino. Avalón es un sueño de vida y de libertad al que debes encaminar todos tus esfuerzos, tanto los materiales como los del espíritu pues una vez emprendido este viaje, bien sabes que el fracaso significa la nada.
El que te escribe las presentes líneas ya no es más que un triste fantasma sin más esperanzas que las de saber de tu llegada con éxito a la nueva vida. En la Isla de las Brumas, parte de mí vivirá en ti y mi extinción no habrá sido en vano.
La abulia y la pereza te seducirán para que naufragues, pero si eres fuerte, a estas alturas del viaje sabrás como someterlas para tornarlas en esfuerzo y perseverancia. No vuelvas la vista al pasado pues nada de interés queda ya en él, mira al presente, al día a día y que tu imaginación sueñe con el futuro.
Viajero, aquí ya no queda nada, tan solo desesperación y decadencia, restos de antiguos fuegos que no fueron y nunca serán, calor frio y fatuo.
En tu destino se encuentra la verdad, pues quien alcanza la libertad mediante si mismo y su propia dedicación no tiene deudas que satisfacer ni ingratitudes que cometer; ya no habrá temor en tu vida, solo ilusión y felicidad. El miedo es la mayor de las cadenas que nos hace esclavos de nosotros mismos e impide materializarse a las libres ansias del espíritu.
La austeridad y restricciones que mi vida soporta no nacen de mí y no son consecuencia de los deseos de mi alma, nacen del miedo de un espíritu cobarde incapaz de mirar al cielo. Yo ya solo puedo aspirar a la tranquilidad de los cementerios o ha disfrutar de tu luz en Avalón.
Amigo, tu que puedes, disfruta cada instante de tu viaje hacia la libertad, esa lucha ya por si misma te hace libre y aunque perezcas en el camino, habrá merecido la pena morir en esta digna empresa. Tu miseria es una miseria guerrera, tus sufrimientos y padecimientos diarios lo son de hombre libre, el dolor de tu alma es el dolor de aquellos que aspirar a renacer, tu soledad casi absoluta es la soledad del viajero antes de alcanzar la feliz meta... Un segundo dedicado a caminar hacia Avalón es un segundo maravilloso que no se consumió en vano; una bella flor  en el altar de los sueños y la felicidad.
¿Qué le puede señalar un alma sumergida en la tinieblas a otra que camina hacia la luz?.
Yo soy una pútrida laguna que en un tiempo disfruto de cristalinas aguas pero a la que su propia quietud llenó de podredumbre; tu ahora eres un naciente arrollo que busca desaguar en una nueva corriente para llegar al mar. Solo puedo desear con toda mi alma el éxito de tu formidable empresa.
No quiero causarte distracciones absurdas e innecesarias, pero he creído oportuno adjuntarte en la presente carta una estampa del amor, no como algo real sino como un aliciente más en la lucha que te dé mayor determinación en mirar hacia delante sin perder el tiempo en mirar hacia atrás. Puede que el amor esté tan distante de ti como Sirius de la Tierra pero con sus luminosos anhelos puede ayudarte a alcanzar la Luna; el primer lugar donde los sueños se hacen realidades.
Sostén en tu viaje tu mente por la libertad y el corazón por el amor, entonces tu meta, por difícil que esta sea, será siempre posible .
Viajero, sueña, sueña cada noche mientras cada día luchas por acercar tus sueños al mundo; hacer los sueños realidades no depende enteramente de nosotros, pobres mortales, pero es nuestra responsabilidad hacer lo posible por ello.
Tu batalla es la de aquellos que encadenando error tras error aspiran a tener ante si una última oportunidad, una definitiva absolución donde un nuevo nacimiento nos dignifique para siempre. Para llegar a Avalón deberás enfrentarte a tus miedos, perdonar tus errores y puesto frente a frente con el destino, determinar la dirección a la que quieres dirigir la vida.
Si no alcanzas las doradas arenas de las playas de Avalón aquí ya no habrá  esperanza, pero tu recuerdo siempre será el de un héroe que pudo levantar su mirada clara a las estrellas y gritar:¡Allá voy!
Desde estas líneas te deseo lo mejor, pues tu lucha es la de todos los que un día soñamos con el amor y la libertad y fuimos sepultados por la cruel realidad; pobres victimas de nuestras dudas y errores.
Un fuerte abrazo de tu más fiel amigo:
                                                               Tu Mismo
“En el corazón de todos los inviernos vive una palpitante primavera, y detrás de cada noche, viene una  sonriente aurora” (Khalil Gibran)


miércoles, 6 de julio de 2011

La importancia de la impotencia


“Daos prisa con vuestras demostraciones, señora, pues no puedo contenerme más. Voy a descargarme, muy a pesar mío, y este terrible miembro, reducido a la nada, no podría ya servir para vuestras lecciones.” (Filosofía en el Tocador-El marqués de Sade)

Después de mucho tiempo, la enfermedad decidió hacerme una visita aunque gracias al Gelocatil y a los antibióticos ya estoy casi plenamente repuesto; no obstante,  durante mi convalecencia, encontré en mi cuerpo el tema que en las próximas líneas voy a tratar.
Si hay un asunto sexual que genera en el hombre miedo y vergüenza ese es el relacionado con la impotencia; la semilla del mal cuando el sexo es tratado simplemente como grosera genitalidad. Nunca en la historia de la humanidad ha tenido el hombre a su disposición tal cantidad, y tan variada, de medios para disfrutar de su sexualidad y satisfacer sus apetitos sexuales que en la actualidad, pero no es menos cierto que en la practica general, la mayoría de la población esta anclada en la pobreza de los tiempos pasados.
El sexo es muchísimo más que el simple acto sexual, pero en la sublimación del coito parece estar empeñada nuestra sociedad y sus altavoces mediáticos. Antes, al carecer de los actuales medios de anticoncepción en las clases cultas la imaginación trabajaba para buscar formas de placer que no llevaran necesariamente el semen a la matriz; hoy el riesgo de embarazo no se considera aunque existe,  pero tanto las clases altas como la más bajas han confluido en considerar el coito como la culminación del acto sexual. Es decir, en esta simplificación no hay sexo sin penetración.
En este contexto social es evidente que la “impotencia” supone la total postración sexual de quien la sufre; si la polla no se te pone tiesa, sexualmente no vales nada.
¿Cómo nuestra brillante sociedad ha llegado a conclusiones propias de la Edad Media?. ¿Acaso el fin del sexo sigue siendo la concepción?. ¿El no tener una verga dura incapacita para dar y recibir placer?.
Con esta presión social no me extraña que muchas veces una simple impotencia coyuntural  pueda trasformarse en una impotencia duradera gracias a los fantasmas creados en la mente del hombre.
No me avergüenza señalar que hoy aun no estoy plenamente restablecido y por ello soy “stricto sensu” impotente; mi polla flácida recuerda los tiempos de su niñez mientras mi espíritu alumbra la pervertida imaginación que genera la castidad.  Perder la capacidad de erección significa perder un pequeño elemento dentro de la capacidad general que la sexualidad nos ofrece; y aunque es deseable tener el “arma” en perfecto estado de revista, el mundo no se acaba en ello.
Psicológicamente es una liberación relativizar en el sexo la genitalidad en favor de la sensualidad, abrir el campo de juego a un mundo casi infinito de sensaciones corpóreas, más allá de los genitales.
Las mujeres creo que en este aspecto están menos embrutecidas y entienden el sexo más como un todo de sensaciones y placer que como un singular acto de penetración y eyaculación; quizás porque durante siglos han sufrido la tiranía del falo padeciendo los perjuicios del sexo ( ETSs y embarazos no deseados) y ninguno de sus placeres.
Incluso ahora, muchas mujeres padecen en silencio una profunda satisfacción sexual sintiéndose incluso culpables por no sentir el placer que se supone que deberían sentir.
Vivimos la era de la “rapidez”, de la satisfacción inmediata, sin entender que el placer no está solo en el fin, está en disfrutar plenamente el camino que lleva a ese fin.
Yo entiendo que lo importante y lo maravilloso del sexo está en dar y recibir, en sentir y trasmitir; mi placer no es más importante que el de la otra persona, pero tampoco lo es menos.
Esta mañana mi polla dio algunas señales de vida, pero tanto hoy, como ayer, como hace un mes, con independencia de la verga, me siento un ser sexualmente pleno. Como suelo decir, el órgano sexual más importante del hombre no son su genitales, es su mente; ¡qué triste sería hacer depender nuestra integridad sexual de una polla tiesa o flácida!
Mi opinión puede resultar chocante y minoritaria en relación con la generalidad, pero siempre me resulta más hermoso ver el bosque, que un simple árbol. 



lunes, 4 de julio de 2011

Orgullo Gay


“Por inspiración de la naturaleza o por lo que se quiera, la señorita de Villebranche detestaba a los hombres y entregada en cuerpo y alma a lo que los castos oídos entienden por la palabra lesbianismo, no disfrutaba más que con las de su propio sexo”
     (La estratagema del Amor-El marqués de Sade)


Este fin de semana se ha celebrado el “Día del Orgullo Gay” y me gustaría aprovechar esta circunstancia para poner negro sobre blanco algunas reflexiones sobre el tema.
Parto de considerar la libertad absoluta que el hombre tiene a la hora de determinar la forma de ejercer y disfrutar su sexualidad lejos de tiranías religiosas y discriminaciones sociales; el sexo libre entre hombres o entre mujeres es igual de “digno” que el que practican  los heterosexuales.
En relación a la polémica pasada sobre si los homosexuales tienen o no derecho a casarse no encuentro ninguna objeción válida para negárselo; si el matrimonio en el fondo es un contrato entre personas, ¿qué problema hay en que se firme libremente por dos hombres o por dos mujeres?.
Algún día me meteré a hablar sobre el terrible daño que la moral judeo-cristiana ha causado durante siglos al natural desarrollo de la sexualidad, emponzoñando la sociedad con prejuicios y miedos absurdos.(Si masturbarse produce ceguera, lo raro seria encontrar a alguien con vista)
Aunque pueda parecer lo contrario, aún hoy en día el yugo de esta terrible superstición y perjudicial moralina nos sigue influyendo y atenazando.¿Qué daño causo a la sociedad si en lugar de acostarme con una mujer lo hago con un hombre?.¿Qué Dios puede ser tan fatuo como para condenarme eternamente por amar con todo mi corazón a un ser hermano con independencia de su sexo?.
En los dogmas más absurdos se parapetan las más terribles aberraciones, y ese agua ponzoñosa se ha visto en muchos seminarios, donde los “paladines de la doctrina” se aplicaban al crimen más terrible: el abuso de menores
Yo mismo, antes de definirme sexualmente pensé en si la homosexualidad era o no un terrible crimen moral, una perversión propia de degenerados. Pero las luces del pensamiento muy pronto me llevaron a descartar estas ideas y a no sentirme culpable de disfrutar del sexo con otro hombre.
Curiosamente mi primera practica sexual, a los 13 años, fue un inocente juego con cuatro compañeros del colegio y nuestras “colitas”, mientras que el sexo con una mujer no llego hasta los 19.
Desde el punto de vista de la naturaleza, el sexo es verdad que tiene un finalidad reproductiva, y sin entrar en más consideraciones, pensar que la heterosexualidad es lo“natural”, podría ser defendible. Pero el hombre es un animal racional, de forma que la simplificación anterior solo puede ser defendida de forma dogmática por instituciones como el Vaticano, ya que basta el más mínimo análisis para ver lo pueril de este razonamiento. Practicar el sexo con condón, o una penetración anal con una mujer es igual de estéril para la procreación que hacerlo con un hombre, desde este punto de vista seria igual de “antinatural”.
Si lo analizamos desde la perspectiva del placer sexual y la razón, la conclusión lógica nos lleva a considerar al hombre como un ser bisexual que conforme a sus personales gustos es libre de optar por seguir siendo bisexual, o bien optar por la heterosexualidad o la homosexualidad.
Aunque mis experiencias homosexuales no han sido muchas puedo decir sin temor que he disfrutado de las mismas igual que con las heterosexuales, incluso más, dadas las novedades que las prácticas homosexuales han supuesto para mí.
La mejor mamada que me han hecho en mi vida me la hizo un hombre, y es normal, pues por mucho que me aplique, reconozco que yo nunca podría “comer un coño” igual de bien que una mujer, pues ella juega en “campo propio” como yo lo hago al chupar una buena verga.
En el campo de la razón, el hombre como ser racional no puede limitar “a priori” sus afectos respecto a un sexo o a otro; ¿si me enamoro de un “alma hermana” que más me da que esta sea de un hombre o de una mujer?, ¿acaso no venimos de un mismo lugar y nos dirigimos al mismo final?.
Como se puede ver, me posiciono abiertamente en el campo de la total libertad del hombre a la hora de definirse y disfrutar de sus singulares tendencias sexuales. Si bien genéricamente me declaro bisexual y mi culo ya no es virgen, me considero heterosexual; igual que aunque me gustan muchos colores, mi preferido es el azul.
Socialmente parece que las cosas poco a poco están cambiando y sin ir más lejos, hace unas semanas cuando caminaba por la calle vi a unas jovencitas paseando cogidas de la mano mientras se hacían arrumacos y se besaban; no tenían más de 16 o 17 años pero pensé que dos lesbianas de 30 años en idénticas circunstancias no se atreverían a mostrar aquel natural descaro que me pareció tan encantador.(mis fantasías sexuales como las de muchos hombres, giran entorno a las lesbianas)
Es un pequeño consuelo ver que, en una sociedad enferma en que cada vez se limitan más las libertades individuales de los ciudadanos, en el campo de la indemnidad sexual, algo se ha avanzado.  


miércoles, 15 de junio de 2011

La condición de Single.


“Esta felicidad debe estar dentro de nosotros mismo; no depende más que de nuestra conciencia, y quizá  todavía un poco más de nuestras opiniones, que son las únicas en las que deben apoyarse las instrucciones más firmes de la conciencia” (Julette-El marqués de Sade)


En las próximas semanas me enfrentaré a varias celebraciones familiares; actos sociales en los que mi condición de single será la excepción que confirme la regla general.
Aunque aparentemente pueda resultar la mía una posición incómoda  en mi foro interno no solo la considero agradable, sino hoy por hoy la mejor. Supongo que en el corazón de todo hombre y toda mujer reside el intimo anhelo de encontrar ese alma hermana con la que compartir afectos, ilusiones y decepciones, pero ello no puede no debe llevarnos a forzar las cosas. Si uno se empeña desesperadamente en buscar algo es muy probable que termine encontrando algo equivocado; una cosa es encontrar alguien con el que tener sexo y otra muy distinta alguien con el que compartir la vida. Lo normal es que  por un acierto haya dos fracasos o bien aparentes o bien camuflados.
No he buscado ser un single, pero no estoy descontento con mi situación y sin cerrar ninguna ventana tampoco estoy ansioso de abrir la puerta; como en tantas cosas de la vida, el estar a gusto con uno mismo es el principio de toda evolución positiva.
Me resulta curioso observar como una sociedad que presuntamente ha evolucionado respecto a las relaciones afectivas y familiares, sigue decididamente llena de prejuicios tradicionales conforme a la sucesión novios-boda-casa-hijos ( en esto el orden de los factores no altera el producto)
¡Cuántos errores se cometen por aplicar este plan!, desde la no aceptación de las tendencias sexuales a disfrazar la insatisfacción de una vida en pareja mezquina y sin ilusión.
Soy un ferviente defensor de la libertad de la persona y por ello, considero que en el campo afectivo y sexual antes de adquirir cualquier compromiso hay que sincerarse con uno mismo y eliminando los factores externos, ver lo que se quiere, se sueña y se desea.
Sin confianza, sin conocer de verdad lo que piensa y desea nuestra compañera, se vive un patético autoengaño; no concibo que dos personas que deciden vivir una relación afectiva puedan no pensarse ni sentirse mutuamente.
Según pasan los años temo más encontrarme con personas que en  prioricen más los fines que los medios para escapar de su indeseada condición de soltero. Quizás la soltería como la soledad sean temibles compañeras  para la gran mayoría de los humanos, pero a poco que se las comprenda, su compañía es sumamente instructiva y aleccionadora, resulta paradójico que la más difícil compañía sea la propia.
Nunca juzgo ninguna actividad sexual ya sea libre o pagada siempre que sea acordada y voluntaria; pero nunca aceptaré la miserables coacciones afectivas que en nuestra sociedad tanto se prodigan. El sexo se puede comprar, el afecto nunca pues su precio es inasumible.
Brillantemente en una ocasión un amigo señaló: “Deberíamos ser más selectivos con la persona con la que quedamos a tomar un café que con la que follamos”,
Tenia mucha razón, pues en cierta medida, el primer acto puede ser más afectivo que el segundo y sin embargo nos vamos con cualquiera a tomar café.

domingo, 12 de junio de 2011

La erótica del poder


El que me fornicaba y al que te he hecho chupar está en la misma situación –me dice el ministro- es un decidido criminal: ya lo he salvado seis veces de la rueda.¿ Has visto cómo me ha jodido, y el hermoso miembro de que está provisto? (Juliette-El marqués de Sade)


En estos días en los que se están constituyendo los ayuntamientos y eligiendo los alcaldes he disfrutado de la visión de muy hermosas concejalas, lo que una vez más, me ha llevado a profundas reflexiones sexuales.
Quien piense que la virtud es la cualidad indispensable para la política puede ir pidiendo un pasaje a “utopía”, como la antigua aristocracia o el patriciado romano detrás de las cortinas de la hipocresía, el poder es sexualmente muy activo.
Un mujer o un hombre si saben ser seductores y encamarse con quien deben, tendrán una provechosa carrera política. Ser la “amante de” o la “pareja de” hacen que de la postura horizontal de pasé a la vertical; el deseo y el placer conducen también al poder.
El poderoso ama el nepotismo mientras pueda disfrutar y satisfacer sus necesidades y después, las satisfará con otro.
No se muy bien la razón, pero ser poderoso y tener dinero hace al más gañan de los hombres un seductor nato, mientras que un desgraciado que no tiene donde caerse muerto, con idénticas cualidades, no pasa de ser un pintamonas.
Si ahora el ex presidente del Fondo Monetario Internacional, Dominique Strauss está donde está, es por ser un absoluto sátiro y obseso; si hubiera sido un simple mileirista, hace años que ya estaría en la “sombra”. (Seguramente además saldrá absuelto)
Hoy hablo de poder y no de dinero pues aún teniendo nexos comunes, no son la misma cosa, si hablamos de poder en sentido limitado claro está; el poder absoluto hace absolutamente irresistible a quien lo pose, bien por lo civil o bien por lo criminal.
En las principales novelas del Divino Marqués lo libertinos son siempre nobles o gentes que tienen poder, pues gracias a ello, son impunes ante los constantes crímenes que cometen. Sade era el chivo expiatorio que sirvió de ejemplo a la sociedad hipócrita que le condenó, no por sus acciones, si no por no saber ocultarlas.
El poder es más que erótico es sexual, incluso por si mismo; en la historia hay muchos ejemplos de políticos y dirigentes completamente célibes pero completamente poseídos por el deseo...el deseo de poder.
Entiendo perfectamente todo lo relacionado con la sumisión pues en el acto de mandar y obedecer hay poder, y cualquier poder cuanto más absoluto sea, más placer provoca; esa es la naturaleza humana. Como he escrito, en este mundo los hombres se dividen en dos clases: los lobos y las ovejas y unos sirven a los otros.
Un simple concejal, hoy es lago más atractivo que ayer, y si fuera nombrado ministro... seria todo un Adonis.
El poder y el sexo llegan a unirse de tal manera, a relacionarse tan íntimamente que es difícil no dejar correr la imaginación hacia las orgías al estilo “Eyes wite shut”.
Cuanto más poder se tiene más facilidades hay de disfrutar de los placeres más refinados, los que estamos en la base de la pirámide solo podemos llegar a vislumbrarlo, pero... “haberlo haílo”.
En cualquier caso, la felicidad y la satisfacción están en la conformidad con lo que se tiene, y por fortuna, los orgasmos del más rico y poderoso de los hombres seguramente no sean tan intensos como míos o como los del lector de estas líneas; la imaginación es patrimonio de todos mientras que el órgano sexual más poderoso es la mente. Pero veo mejor que el poder venga del pueblo que de la verga o la vagina; aunque Sasha Grey seguramente sería mejor alcaldesa que el impresentable borrico que ha tomado posesión como alcalde de mi ciudad.